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jueves, 29 de noviembre de 2012

ADVIENTO.



EL ADVIENTO

TIEMPO LITÚRGICO QUE PREPARA LA NAVIDAD
Expectación penitente, piadosa y alegre.
 
La venida del Hijo de Dios a la Tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos (…).
 
Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida.
 
(Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 522 y 524)
 
Con el tiempo de Adviento, la Iglesia romana da comienzo al nuevo año litúrgico. El tiempo de Adviento gravita en torno a la celebración del misterio de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo.
 
A PARTIR DEL SIGLO IV
 
El origen y significado del Adviento es un tanto oscuro; en cualquier caso, el término adventus era ya conocido en la literatura cristiana de los primeros siglos de la vida de la Iglesia, y probablemente se acuñó a partir de su uso en la lengua latina clásica.
 
La traducción latina Vulgata de la Sagrada Escritura (durante el siglo IV) designó con el término adventus la venida del Hijo de Dios al mundo, en su doble dimensión de advenimiento en la carne – encarnación - y advenimiento glorioso –parusía-.
 
La tensión entre uno y otro significado se encuentra a lo largo de toda la historia del tiempo litúrgico del Adviento, si bien el sentido de “venida” cambió a “momento de preparación para la venida”.
 
Quizá la misma amplitud de las realidades contenidas en el término dificultaba la organización de un tiempo determinado en el que apareciera la riqueza de su mensaje. De hecho, el ciclo de adviento fue uno de los últimos elementos que entraron a formar parte del conjunto del año litúrgico (siglo V).
 
Parece ser que desde fines del siglo IV y durante el siglo V, cuando las fiestas de Navidad y Epifanía iban cobrando una importancia cada vez mayor, en las iglesias de Hispania y de las Galias particularmente, se empezaba a sentir el deseo de consagrar unos días a la preparación de esas celebraciones.
 
Dejando de lado un texto ambiguo atribuido a San Hilario de Poitiers, la primera mención de la puesta en práctica de ese deseo la encontramos en el canon 4 del Concilio de Zaragoza del año 380: "Durante veintiún días, a partir de las XVI calendas de enero (17 de diciembre), no está permitido a nadie ausentarse de la iglesia, sino que debe acudir a ella cotidianamente" (H. Bruns, Canones Apostolorum et Conciliorum II, Berlín, 1893, 13-14). La frecuencia al culto durante los días que corresponden, en parte, a nuestro tiempo de adviento actual, se prescribe, pues, de una forma imprecisa.
 
UN TIEMPO DE PENITENCIA
 
Más tarde, los concilios de Tours (año 563) y de Macon (año 581) nos hablarán, ya concretamente, de unas observancias existentes “desde antiguo” para antes de Navidad. En efecto, casi a un siglo de distancia, San Gregorio de Tours (fallecido en el año 490) nos da testimonio de las mismas con una simple referencia. Leemos en el canon 17 del Concilio de Tours que los monjes "deben ayunar durante el mes de diciembre, hasta Navidad, todos los días".
 
El canon 9 del Concilio de Macon ordena a los clérigos, y probablemente también a todos los fieles, que "ayunen tres días por semana: el lunes, el miércoles y el viernes, desde San Martín hasta Navidad, y que celebren en esos días el Oficio Divino como se hace en Cuaresma" (Mansi, IX, 796 y 933). Aunque la interpretación histórica de estos textos es difícil, parece según ellos que en sus orígenes el tiempo de adviento se introdujo tomando un carácter penitencial, ascético, con una participación más asidua al culto.
 
Sin embargo, las primeras noticias acerca de la celebración del tiempo litúrgico del Adviento, se encuentran a mediados del siglo VI, en la iglesia de Roma.
 
Según parece, este Adviento romano comprendía al principio seis semanas, aunque muy pronto -durante el pontificado de Gregorio Magno (590-604)- se redujo a las cuatro actuales.
 
UNA DOBLE ESPERA
 
El significado teológico original del Adviento se ha prestado a distintas interpretaciones. Algunos autores consideran que, bajo el influjo de la predicación de Pedro Crisólogo (siglo V), la liturgia de Adviento preparaba para la celebración litúrgica anual del nacimiento de Cristo y sólo más tarde – a partir de la consideración de consumación perfecta en su segunda venida - su significado se desdoblaría hasta incluir también la espera gozosa de la Parusía del Señor.
 
No faltan, sin embargo, partidarios de la tesis contraria: el Adviento habría comenzado como un tiempo dirigido hacia la Parusía, esto es, el día en que el Redentor coronará definitivamente su obra. En cualquier caso, la superposición ha llegado a ser tan íntima que resulta difícil atribuir uno u otro aspecto a las lecturas escriturísticas o a los textos eucológicos de este tiempo litúrgico.
 
El Calendario Romano actualmente en vigor conserva la doble dimensión teológica que constituye al Adviento en un tiempo de esperanza gozosa: "el tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre" (Calendario Romano, Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, 39).

Del 21 al 23 de noviembre de 2012, VHI llevó a cabo su II Encuentro Internacional de la Red Latinoamericana de Sacerdotes y Seminaristas por la Vida (REDESSVIDA).


VHI REALIZA SU II ENCUENTRO DE SACERDOTES Y SEMINARISTAS POR LA VIDA.

En esta ocasión el magno evento se celebró en San José Costa Rica. En el Encuentro participaron conferencistas internacionales de VHI y de otras organizaciones, así como conferencistas nacionales. De VHI participaron el Padre Shenan Boquet, Presidente de HLI; Mario Rojas, Director de Coordinación para América Latina de VHI, el Padre Juan Carlos Chávez, ex Director de REDESSVIDA y actualmente párroco de la Diócesis de Tulcán, Ecuador; Raymond de Souza, conferencista para el mundo de habla portuguesa y española de HLI; y Adolfo J. Castañeda, MA, STL, Director de Educación e Investigación para el Mundo Hispano de VHI. Participaron, entre seminaristas y sacerdotes, unas 150 personas. También hubo un Encuentro para Laicos el 24 de noviembre.

La organización local del Encuentro estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar, de la Asociación Por la Vida del Movimiento Vida Cristiana y del Instituto Femenino de Sexualidad Integral (IFEMSI), que se dedica a atender a mujeres embarazadas tentadas por el aborto.

El propósito principal de estos encuentros es animar y equipar a seminaristas y sacerdotes para que denuncien la “cultura” de la muerte, protejan al Pueblo de Dios de ella, y prediquen y enseñen acerca de la cultura de la vida con la doctrina de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia.

A continuación presentamos la Declaración emitida como fruto de este II Encuentro:

DECLARACIÓN DE SAN JOSÉ, COSTA RICA, POR LA VIDA Y LA FAMILIA.

"… Yo he venido para que tengan VIDA y la tengan en abundancia. Yo soy el buen pastor. El Buen Pastor da su VIDA por las ovejas.”(Jn 10,10-11)

“No podemos escapar de este reto de diálogo entre la fe, la razón y las ciencias. Nuestra prioridad por la vida y la familia, cargadas de problemáticas que se debaten en las cuestiones éticas y en la bioética, nos urge iluminarlas con el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia” (DA 466).

Conociendo el deseo de Jesús el Buen Pastor, de que todos los hijos de Dios tengan VIDA en abundancia, los sacerdotes y seminaristas participantes en el II Encuentro de la Red Latinoamericana de Sacerdotes y Seminaristas por la Vida, (REDESSVIDA), reunidos del 21 al 23 de noviembre del 2012, en la ciudad de San José, en Costa Rica, representando a los países de Bolivia, Cuba, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, México, Nicaragua, Perú y Uruguay, seguimos constatando que todo sacerdote, por su misma vocación, está llamado a dar la vida por las ovejas de Jesucristo. Esto significa hoy, la defensa irrestricta y la promoción continua de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, ya que ésta la hemos recibido siendo imagen y semejanza de Dios Creador; y es por tanto, el don más preciado que se nos ha confiado.

De aquí que, renovamos nuestro firme y decidido compromiso de predicar con nuevos ímpetus el Evangelio de la Vida, ante la presión internacional de los postulados de la Cultura de la Muerte.

En comunión con el Magisterio perenne de la Iglesia, y confiándonos a la protección maternal de Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

1. Incentivar la oración personal, comunitaria y litúrgica en favor de la vida, del matrimonio entre el varón y la mujer y los valores de la familia.

2. Impulsar en los Seminarios y Centros de Formación Sacerdotal, el estudio de temas pastorales referentes a la vida, al matrimonio, la familia según el plan de Dios y la enseñanza de la Iglesia, incluyendo la perspectiva de las ciencias humanas, sociales y jurídicas, con la integración interdisciplinaria de la filosofía y la teología.

3. Promover una Pastoral de la Vida, que la defienda desde la concepción hasta la muerte natural, incluyendo la atención integral a la mujer y al varón cuando: experimenten situaciones de crisis en el embarazo, en el Síndrome post aborto (SPA), en el reconocimiento positivo de la fertilidad natural y en la salud materno infantil.

4. Proseguir la promoción de cursos sobre familia y cuestiones éticas para los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos que puedan ayudar a fundamentar con solidez los diálogos acerca de los problemas y situaciones particulares sobre la vida (Cf DA 469 § a y b), propiciando el vínculo entre Vida Humana Internacional, el CELAM, y las conferencias episcopales.

5. Apoyar todas las iniciativas eclesiales, particularmente laicales, orientadas a rechazar todas las propuestas políticas y legales que atenten contra la vida y el matrimonio y la familia.

6. Rechazamos la legalización del aborto en los países en donde estas discusiones han avanzado, tales como Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Uruguay. Además, la injerencia internacional sobre Costa Rica, ante el intento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de desproteger al embrión humano, en los países signatarios del Pacto de San José.

7. Planificar el III Encuentro Latinoamericano de Sacerdotes y Seminaristas por la Vida en Guadalajara, Estado de Jalisco, México, en el año 2014.

Finalmente, bajo el amparo y protección de la Santa Madre de Dios, esperamos mantenernos fieles a nuestra vocación sacerdotal y a los compromisos asumidos en este II Encuentro promocionado por Vida Humana Internacional (REDESSVIDA), la Comisión Nacional de Pastoral Familiar de la CECOR, la Asociación Por la Vida y el IFEMSI (Instituto Femenino de Salud Integral).

Participantes en el II Encuentro de REDESSVIDA.
San José de Costa Rica
21-23 de Noviembre de 2012

Los obispos al acercarnos a la Navidad


Creemos en Jesucristo, Señor de la historia.

Reflexiones de los obispos al acercarnos a la Navidad

Creemos en Jesucristo, Señor de la historia
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento…
Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás
1

El Año de la fe que hemos iniciado nos convoca a renovar nuestra fe en el Dios vivo y verdadero con una conciencia agradecida por el don recibido. Desde los orígenes de nuestra nacionalidad la fe cristiana fue transmitida en el ejercicio de la misión de la Iglesia, en el seno de las familias y por medio de sus proyecciones en la cultura de nuestro pueblo. Por eso, damos gracias por la fe de tantos argentinos que, a lo largo de nuestra historia, han sido testigos del Evangelio y ciudadanos ejemplares.
El centro de la fe cristiana es Jesucristo el Hijo de Dios hecho hombre, nuestro hermano y nuestro Redentor que nos ha revelado el amor del Padre y nos ha comunicado el Espíritu Santo, fuente de renovación y de unidad.
Al profesar con alegría y entusiasmo la fe expresamos nuestro deseo de difundirla y compartirla, de encarnarla en nuestra vida y en todas sus manifestaciones. Benedicto XVI al invitarnos a celebrar este tiempo de conversión, de reflexión sincera y de nueva adhesión al Señor nos ha recordado que la fe no puede quedar recluida en lo íntimo del corazón, sino que tiene una dimensión pública: requiere ser manifestada con coherencia en nuestras opciones temporales2.
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos
Invocamos a Jesucristo como Señor de la historia, y reconocemos que tenemos necesidad de Él, de su luz, de su perdón y de su gracia, para edificar la comunidad humana en la verdad, la justicia y el amor, según el plan de Dios. Varias veces, haciéndonos eco de una convicción ampliamente extendida, hemos afirmado que nos encontramos sumidos en una profunda crisis moral, que revela que la fe no impregna plenamente nuestro estilo de vida. Lo manifestamos en la oración que rezamos por la patria, al decir: Nos sentimos heridos y agobiados.
Esta dolorosa situación se refleja en todos los órdenes de la vida nacional. Podemos salir de ella mediante la conversión a Dios, el único Señor, abandonando el pecado y asumiendo el compromiso de cumplir sus mandamientos: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas… Amarás a tu prójimo como a ti mismo”3 . Este doble mandamiento del amor inspira el ejercicio de la justicia, que es la virtud básica de la vida social.
Queremos ser nación
Como señala Benedicto XVI, en este Año “será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado”4 .
Estas palabras del Santo Padre nos interpelan, especialmente cuando miramos la vida de nuestra patria. Así como hemos dado gracias por la fecundidad de la fe en Argentina, también nos sentimos movidos a un examen de conciencia, a la conversión y a una purificación del corazón.
La patria es un don de Dios confiado a nuestra libertad. Un regalo que debemos cuidar y perfeccionar5 . Es esperanzador constatar que, no obstante tantas dificultades, sigue vivo en el alma de nuestro pueblo el deseo de ser nación y de construir juntos un proyecto de país.
La fe nos alienta a revisar nuestra vida personal y social a la luz de Jesucristo. Él es la Verdad que nos hace libres. El encuentro con el Señor despierta en el corazón del hombre aquellas energías espirituales y morales que necesitamos para fortalecer nuestro compromiso ciudadano. Aspiramos a ser una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común.
Con todos los discípulos misioneros de Jesús en Argentina ya estamos transitando los caminos de la nueva evangelización. Como pastores renovamos nuestro compromiso con el anuncio del Evangelio. Es el principal servicio que podemos ofrecerle a la sociedad argentina.
Danos la valentía de la libertad de los hijos de Dios, para amar a todos sin excluir a nadie
El Hijo de Dios, al encarnarse, tomó la condición de servidor6 . En este Año de la fe, Él nos invita a ser plenamente libres, haciéndonos como Él servidores los unos de los otros, superando tanto el egoísmo, como actitudes meramente partidistas.
Todos los habitantes de nuestra patria necesitan sentirse respaldados por una dirigencia que no piense solo en sus propios intereses, sino que se preocupe prioritariamente por el bien común. “La felicidad está más en dar que en recibir”7 .
Recordamos, una vez más, que este servicio al bien común requiere una dedicación generosa a promover la dignidad de nuestros hermanos más pobres en su vida personal y familiar, para que sean protagonistas de su propio desarrollo integral. La educación y el trabajo siguen siendo los instrumentos que les permiten a las personas y a las comunidades ser artífices de su propio destino.
Los obispos argentinos, reunidos en nuestra 104 Asamblea Plenaria, hemos repasado con honda preocupación algunos síntomas de la persistencia de esta crisis moral y cultural. Compartimos algunos de ellos:
1. La dignidad de la vida desde la concepción hasta su término natural es la base de todos los derechos humanos. Reiteramos, una vez más, que el ordenamiento jurídico debe respetar el derecho a la vida.
2. La familia, fundada sobre el matrimonio entre varón y mujer, es un valor arraigado en nuestro pueblo. Anterior al estado, es la base de toda la sociedad y nada puede reemplazarla. Vemos con preocupación una corriente cultural y un conjunto de iniciativas legislativas que parecen soslayar su importancia o dañar su identidad.
3. Los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos. Tienen el derecho de que el sistema educativo no les imponga contenidos contrarios a sus convicciones morales y religiosas. Deseamos que toda la sociedad tome una mayor conciencia de la necesidad de mejorar el sistema educativo, de modo tal, que los más pobres sean sus principales beneficiarios. La necesaria preparación para la vida cívica de niños y jóvenes debe excluir la politización prematura y partidista de los alumnos.
4. Constatamos una angustia generalizada en nuestro pueblo por la vida de los jóvenes. Es enorme la cantidad de ellos que no estudian ni trabajan: ésta es una de las hipotecas sociales más desafiante para los argentinos.
5. La droga se extiende por el crecimiento del crimen del narcotráfico y la red de complicidades que lo sustentan. Pensamos que ésta es una de las causas principales de la proliferación del delito y de la consiguiente inseguridad.
6. A casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables. Se extiende el temor a que se acentúen estas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la libre expresión y la participación de todos en la vida cívica.
Concédenos la sabiduría del diálogo
Toda sociedad tiene conflictos. La democracia, tal como lo refleja la doctrina social de la Iglesia, no se construye agudizándolos, sino concretando los ideales de una verdadera amistad social.
Algunas sombras nos han perseguido a lo largo de nuestra historia, que en distintos momentos han acentuado su intensidad e impedido una vigencia más plena del orden democrático. Una es el excesivo caudillismo, que atenta contra el desarrollo armónico de las instituciones, acentúa su deterioro y menoscaba la autonomía de cada uno de los poderes del estado, tanto en el orden nacional como provincial. Esto es particularmente delicado cuando se trata de la independencia del Poder Judicial.
Otra sombra es la oposición entre las visiones unitaria y federal de la nación, la cual se extendió fuertemente en los albores de nuestra patria, e intermitentemente se manifiesta en distintos momentos de la historia. Cuando en nuestra oración por la patria decimos que queremos ser nación expresamos un anhelo claramente manifiesto en nuestra Constitución. Queremos ser una nación basada efectivamente en un sistema republicano, representativo y federal.
Llegando la Navidad los argentinos debemos recordarnos la deuda pendiente de nuestra reconciliación. Se hace cada vez más necesario generar contextos de encuentro, de diálogo, de comunión fraterna que nos permitan reconocernos y tratarnos como hermanos, aborre-ciendo el odio y construyendo la paz.
El niño que María recuesta en el pesebre es el Señor de la historia. A Él volvemos a dirigirle nuestra plegaria: “Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos…” A  la Virgen María, Nuestra Señora de Luján, le confiamos nuestras inquietudes y ponemos en sus manos nuestras esperanzas.
104ª Asamblea Plenaria
Año de la Fe. Adviento 2012
_________________
1. Flp 2,2.4
2. Benedicto XVI, Porta fidei 10
3. Mc 12,30-31
4. Benedicto XVI, Porta fidei 13
5. Cf. CEA, Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad 11
6. Cf. Flp 2,7
7. Hch 20,35

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Los herejes se premian entre sí.


NOTICIAS GLOBALES, Año XV. Número 1060, 38/12. Gacetilla n° 1175. Buenos Aires, 21 noviembre 2012
1175) HANS KÜNG PREMIA A LAS MONJAS “DISIDENTES”. Fuentes: Propias; ¿Quién premia a las religiosas "rebeldes" de EEUU?; Varias pag. web. Por Juan C. Sanahuja
                                                              Los herejes se premian entre sí
La Fundación Herbert Haag “por la libertad en la Iglesia”, que preside el ex-teólogo católico Hans Küng, nominó para su premio anual 2013 a la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), la agrupación de superioras religiosas de Estados Unidos intervenida por la Santa Sede este año, debido a los graves errores doctrinales que se desarrollan en su seno.
Otros premiados por la Fundación Herbert Haag
La fundación ha premiado a lo largo de 12 años, a Leonardo Boffex-fraile panteísta, comisionado de la Carta de la Tierra; a Eugen Drewermann, a Jacques Gaillot, apodado “el obispo rojo”, (obispo francés destituido por la Santa Sede; murió en 2012); a Stephan Hubertus Pfurtneruno de los que se rebeló contra la encíclica Humanae vitae de Pablo VI; al movimiento internacional Somos Iglesia (Wir sind Kirche), a la Sociedad de mujeres afectadas por el celibato (Verein der von Zölibat betroffenen Fragüen), y a la iglesia subterránea de Checoslovaquiaentre otros.
El premio 2012, lo recibió Mons. Helmut Schüller, quien en 2006 puso en marcha la Iniciativa Pfarrer (Pfarrer Initiative), iniciativa de los párrocos de Austria, que publicó el "Llamamiento a la desobediencia” (2011), que pide, entre otras cosas, la ordenación de mujeres, la comunión para los divorciados vueltos a casar, la abolición de la obligación del celibato y reintegrar en el ejercicio del sacerdocio a sacerdotes "casados" y a los que viven en concubinato. Schüller fue presidente de Caritas Austria y vicario general, entre 1995 y 1999, del arzobispo de Viena, cardenal Christoph Schönborn. La Iniciativa busca extenderse a Irlanda y a otros países de Europa, a USA y a Brasil. FIN, 21-11-12

viernes, 16 de noviembre de 2012

Para comulgar con frecuencia basta con estar libre de pecado mortal y tener un recto deseo de hacerlo.

LA COMUNIÓN FRECUENTE


Se cuenta de Mitrídates, rey del Ponto, que, habiendo inventado el antídoto mitridático, de tal manera reforzó su cuerpo que, cuando quiso envenenarse a sí mismo, para no caer en la servidumbre de los romanos, no pudo lograrlo.
Jesús el Salvador ha instituido el sacramento de la Eucaristía, que contiene realmente su carne y su sangre, para que quien lo coma viva eternamente. Por esta causa, el que la recibe con frecuencia y con devoción, de tal manera robustece la salud y la vida de su alma, que es casi imposible que sea envenenado por ninguna clase de malos afectos.
Es imposible alimentarse de esta carne de vida y vivir con afectos de muerte. Así como los hombres del paraíso terrenal no podían morir, por la fuerza de aquel fruto de vida que Dios había puesto allí, de la misma manera no se puede morir espiritualmente, por la virtud de este sacramento de vida.
Si los frutos más tiernos y más sujetos a la corrupción, como las cerezas, los albaricoques y las fresas, fácilmente se conservan todo el año confitados con azúcar y con miel, no es de maravillar que nuestros corazones, aunque débiles y miserables, se preserven de la corrupción del pecado, cuando están azucarados y dulcificados con la carne y la sangre del Hijo de Dios.
¡Oh Filotea!, los cristianos que sean condenados no sabrán qué responder, cuando el imparcial Juez les haga ver que, por su culpa, han muerto espiritualmente, aunque era una cosa muy sencilla conservar la vida y la salud, con sólo comer su Cuerpo: "Miserables –les dirá–, ¿por qué habéis muerto, teniendo a vuestra disposición comer del fruto y del manjar de vida?"
"En cuanto a recibir la comunión eucarística todos los días, ni lo alabo ni la repruebo; en cuanto a comulgar a lo menos todos los domingos, lo aconsejo y exhorto a todos a que lo hagan, con tal que el alma esté libre de todo afecto al pecado." Así habla san Agustín, por lo cual no alabo ni vitupero absolutamente el que comulgue diariamente, sino que lo dejo a la discreción del padre espiritual de cada uno, ya que, siendo necesarias las disposiciones debidas para la comunión frecuente, no es posible dar un consejo general. Estas disposiciones pueden encontrarse en muchas almas, por lo que se debe considerar la preparación interior de cada persona.
Sería imprudente aconsejar a todos indistintamente esta práctica; pero sería igualmente imprudente censurar a los que la siguen, sobre todo si obran aconsejados por algún digno director. Fue muy graciosa la respuesta de santa Catalina de Siena, a la cual, mientras hablaba de la comunión frecuente, le dijeron que san Agustín no alababa ni vituperaba el comulgar cada día: "Pues bien –replicó ella–, puesto que san Agustín no lo reprueba, os ruego que tampoco lo reprobéis vosotros, y esto me basta." Has visto cómo san Agustín exhorta y aconseja que no se deje de comulgar cada domingo; hazlo siempre que te sea posible.
Si eres prudente, no habrá ni padre, ni esposa, ni marido, que te impida comulgar frecuentemente; porque el ir a comulgar no ha de ser ningún estorbo para el cumplimiento de tus obligaciones diarias; más aún, comulgando serás cada día más dulce y más amable con ellos y no les negarás ningún servicio; por esto, no habrá por qué temer que se opongan a la práctica de este ejercicio, que no les acarreará ninguna molestia, a no ser que obren movidos por un espíritu en extremo quisquilloso e incomprensivo; en este caso, el director, como ya te lo he dicho, te aconsejará cierta condescendencia.
Es conveniente, ahora, decir unas palabras a los casados. En la Ley antigua, no era cosa bien vista que los acreedores exigiesen el pago de las deudas en los días de fiesta, pero aquella Ley nunca reprobó que los deudores cumpliesen sus obligaciones y pagasen a los que lo exigían. En cuanto a los derechos conyugales, si bien es de alabar la moderación, no es pecado hacer uso de los mismos los días de comunión, y el pagarlos no sólo no es reprobable, sino que es justo y meritorio. Así, pues, nadie que tenga obligación de comulgar se ha de privar de la comunión a causa de las relaciones conyugales. En la primitiva Iglesia, los cristianos comulgaban cada día, aunque estuviesen casados y tuviesen hijos; por esto te he dicho que la comunión frecuente no ocasiona ninguna molestia ni a los padres, ni a las esposas, ni a los maridos con tal que el alma que comulga sea prudente y discreta.
En cuanto a las enfermedades corporales, ninguna puede ser legítimo obstáculo para esta santa participación, a no ser que provocase con mucha frecuencia el vómito.
Para comulgar con frecuencia basta con estar libre de pecado mortal y tener un recto deseo de hacerlo. Siempre, empero, es mejor que pidas el parecer al padre espiritual.

San Francisco de Sales

martes, 13 de noviembre de 2012

Beatificación de la Hermana María Crescencia Pérez.



http://www.hnacrescencia.com.ar/imagenes/cliente/cabezal_crescencia.png






Estimados colegas,

Con motivo de la beatificación de la Hermana María Crescencia Pérez este sábado 17 de noviembre a las 11 hs. en el Circuito El Panorámico (Almafuerte 1176) de la ciudad de Pergamino (Provincia de Buenos Aires), queremos compartir con ustedes las siguientes informaciones:

  • PROGRAMA DE LA BEATIFICACIÓN

Viernes 16
Desde las 19:30 hs. se realizará una Vigilia, en lo que será un encuentro con el Señor a través de momentos de oración y de reflexión en la Capilla del Hogar de Jesús (Avenida Rocha y Santiago del Estero, continuación de Pueyrredón), donde la Hermana Crescencia hizo sus primeros años, su formación de enseñanza y donde conoció a las Hermanas de la Congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, además de recibirse de maestra de labores.

La procesión vendrá por las calles de la Ciudad hasta la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, el templo mayor de Pergamino, lugar en el que Crescencia recibió la primera comunión y la confirmación, para continuar con la Vigilia.

En la misma Plaza Merced se recibirá a las delegaciones provenientes de los distintos países donde la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto desarrolla su misión. Luego se realizará la apertura de la Vigilia, la que estará a cargo de Monseñor Héctor Cardelli , obispo de la Diócesis de San Nicolás de los Arroyos. Culminará a la medianoche con la adoración del Santísimo.

Sábado 17
La celebración de la Beatificación de la Hermana María Crescencia Pérez tendrá lugar en el Circuito El Panorámico a partir de las 11 y será presidida por el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos (en representación del Papa Benedicto XVI). Desde las 8 hs. habrá animación y se les dará la bienvenida a los peregrinos que vayan llegando al lugar.

La celebración será transmitida en vivo y en directo por Canal 21 del Arzobispado de Buenos Aires. Desde las 10 hs. y en la previa de la Beatificación, Canal 21 estrenará el documental sobre la Hermana Crescencia para comenzar con la transmisión en vivo y en directo, desde Pergamino, minutos antes de las 11.


CANAL 21 ES UNA SEÑAL LIBRE Y GRATUITA: aquellos canales que deseen retransmitir su señal, deben solicitar los parámetros satelitales a:
Canal 21 - Arzobispado de Buenos Aires
(+54-11) 4342-4395 / 4955


Una vez finalizada la celebración de la Beatificación (se estima que será alrededor de las 13 hs.), los fieles que así lo deseen podrán trasladarse hasta la Capilla del Colegio Nuestra Señora del Huerto (calle Hermana Crescencia Pérez, frente a la Plaza Merced ) para venerar a la nueva Beata. Podrán hacerlo a pie por una vía peatonal o en automóvil. Allí, en la puerta de entrada de la capilla estará colocada una reja, y tras ella se ubicará el féretro (cerrado) que contiene los restos de la Beata.

Domingo 18
A las 10 hs. Mons. Héctor Cardelli oficiará la misa en Acción de Gracias por la Beatificación de la Hermana Crescencia Pérez en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced.

  • ACREDITACIONES DE PRENSA

Las acreditaciones se pueden realizar por correo electrónico hasta el Jueves 15 inclusive. Luego de esa fecha, se harán ÜNICAMENTE el mismo Sábado 17 en el Centro de Prensa. Se otorgarán 4 (cuatro) acreditaciones por medio, debiéndose enviar a beatificacionpergamino@gmail.com los siguientes datos: nombre y apellido, DNI, tarea que desempeña, medio que representa, localidad, provincia, teléfono y e-mail.
Las acreditaciones se podrán retirar el mismo sábado 17 desde las 6 hs. en el Centro de Prensa Hermana Crescencia, ubicado junto al escenario principal en el Circuito El Panorámico. Dicho Centro de Prensa estará equipado con computadoras y Wi-Fi, la posibilidad de contar con autoridades civiles y religiosas para la realización de notas y/o entrevistas, además de un sector entre el escenario y el público para poder realizar su trabajo.

Finalmente, para los medios de comunicación EXCLUSIVAMENTE, el responsable de prensa en Pergamino es:


Lic. Javier Mengoni
02477-15687009



lunes, 12 de noviembre de 2012

San Martín de Tours nació en Hungría en el año 316 y falleció en Francia en el año 397, y es considerado uno de los santos más populares de la Cristiandad.



Según la  leyenda: ‘Martín pertenecía al ejército romano y durante el crudo invierno  de 337, cuando  Martín estaba en Amiens encuentra cerca de la puerta de la ciudad un mendigo tiritando de frío, a quien le da la mitad de su capa, pues la otra mitad le pertenecía al ejército romano. A la noche siguiente, Cristo se le aparece vestido con la media capa para agradecerle su gesto’.
‘Martín decide entonces dejar el ejército romano y convertirse, lo cual no puede hacer hasta pasado un tiempo, al negarle su licencia el emperador’.
‘Tras dejar la vida militar se bautiza y se une a los discípulos de San Hilario de Poitiers en la ciudad de Poitiers’.
‘En el año 370 es nombrado Obispo de Tours. Su vida pastoral se caracterizó por la evangelización y la lucha contra las costumbres paganas. Aunque perseguía las teorías del gnosticismo y maniqueísmo de Prisciliano, acudió ante el emperador Magno Clemente Máximo para evitar que fuera ejecutado. El obispo galaico Hidacio insistió ante el emperador hasta que Prisciliano fue ejecutado. Martín, afligido y enfadado por este hecho, rompió sus relaciones con Hidacio. Más tarde tuvo que reconciliarse con él, cuando el emperador más importante de la época se lo exigió como condición a cambio de terminar con las ejecuciones de priscilianistas’.
Marín fallece en Candes en el año 397. Su vida la escribe Sulpicio Severo probablemente ese mismo año. Es uno de los elementos que contribuyen fuertemente a difundir su devoción y presencia en la cultura popular.
Su festividad se celebra el 11 de noviembre, coincidiendo con la matanza del cerdo en muchas regiones de España, de ahí el origen de la expresión ‘A cada cerdo le llega su San Martín’.
El Santo venerado en todo el mundo es: Patrono de los soldados. Patrono de Francia, de Hungría y de las ciudades de Poznan en Polonia, Buenos Aires en Argentina, Quiroga (Lugo), Carrión de los Céspedes, Orense, Coya, Las Fraguas, Villadoz (Zaragoza), Pozo de Almoguera, San Martín del Pimpollar, San Martín de Valdeiglesias y San Martín de Trevejo en España, Quillota en Chile, San Martín Texmelucan, Tixtla de Guerrero, Gro en México, Colonia Tovar en Venezuela y Utrecht y Groningen en los Países Bajos.
Según una antigua tradición, Juan de Garay y los primeros miembros del cabildo, unos días después de fundada la Ciudad, el 20 de octubre de 1580, se reunieron para darle un santo como Protector y Patrono  recayendo la suerte  en San Martín.
‘La historia que tiempo después fue pasando de boca en boca hasta el día de hoy es que los vecinos, al ver el nombre de un “santo francés”, se negaron a que fuera protector de una ciudad de las colonias españolas. Reiteraron la elección, y por tres veces salió el mismo nombre, considerando de esa forma que era Dios mismo quien quería ese santo patronazgo’.
Lo cierto es que desde el día de la elección San Martín de Tours pasó a ser parte importante de la historia y la vida de la Ciudad de Buenos Aires.

viernes, 9 de noviembre de 2012

La beatificación de la Hna. María Crescencia Pérez – Pergamino, 17 de noviembre de 2012.


“Feliz quien comparte el banquete del Reino de Dios” (cf. Lc 14,15)


    Queridos hermanos y hermanas
    del santo pueblo de Dios:
    1. Apenas comenzado el Año de la Fe, Dios regala a su Iglesia la beatificación de la Hna. María Crescencia Pérez, religiosa argentina de la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto. La Hna. María Crescencia nació en San Martín (Pcia. de Buenos Aires) el 17 de agosto de 1897 y murió el 20 de mayo de 1932 en Vallenar (Chile). En su familia, profundamente cristiana, aprendió a vivir con plena apertura a la voluntad de Dios y al servicio de los hermanos, en particular a los más débiles y sufrientes. Su vida como religiosa estuvo marcada por la sencillez, la oración y el cuidado de los pobres y los enfermos, manifestando que el Evangelio es capaz de dar plenitud y alegría a quienes viven según sus valores. Su vida de oración la llevó a una honda experiencia de Dios y a una profunda sintonía espiritual con los hermanos probados por el dolor. La devoción mariana y el deseo de dar a conocer a Jesucristo a sus hermanos marcaron su itinerario espiritual y apostólico.
    2. La beatificación es una gracia singular para la Iglesia en Argentina y para las religiosas de la Congregación Hijas de María Santísima del Huerto. La Iglesia nos propone con este acontecimiento un modelo de vida, que muestra la belleza del Evangelio cuando es vivido con radicalidad, coherencia y hondura.
    3. Aludiendo al pasaje evangélico en el que Jesús es ungido por María de Betania (Jn 12, 1-8), el Beato Juan Pablo II reflexionaba: “…A quien se le concede el don inestimable de seguir más de cerca al Señor Jesús, resulta obvio que Él puede y debe ser amado con corazón indiviso, que  se puede entregar a Él toda la vida, y no sólo algunos gestos, momentos o ciertas actividades. El ungüento precioso derramado como puro acto de amor, más allá de cualquier consideración utilitarista, es signo de una sobreabundancia de gratuidad, tal como se manifiesta en una vida gastada en amar y servir al Señor, para dedicarse a su persona y a su Cuerpo místico…”1   La Hna. María Crescencia nos muestra que Dios puede y debe ser amado por encima de todo; que Jesucristo es el Único necesario, el Tesoro por quien vale la pena vender todo; el Esposo, a quien entregarse con amor indiviso; el Señor, a quien se sigue hasta el extremo. Una vida así entendida y vivida se hace misteriosamente fecunda, testimonio y profecía de la Vida plena; servicio y compromiso en favor de la Vida, especialmente allí donde clama porque está más amenazada.
    4. Los obispos argentinos queremos expresar nuestra alegría y gratitud por el don de la vida consagrada de la Hna. María Crescencia, que reconocemos como una gracia singular para la Iglesia en nuestra Patria. Y queremos valorar y agradecer el testimonio y la entrega de tantas mujeres que desde el silencio de los claustros o en los más variados servicios apostólicos siguen manifestando la sobreabundancia de la gratuidad en sus vidas.
    5. Confiamos que el ejemplo y la intercesión de la Hna. María Crescencia será ocasión providencial para la constante renovación de la vida de las religiosas en nuestra Patria, que encontrarán en ella un modelo y estímulo en el camino del seguimiento del Señor. Así mismo abrigamos la esperanza –y así lo pedimos a Dios- que esta beatificación suscite una más incisiva pastoral vocacional que ayude a las jóvenes de nuestras diócesis a reconocer la llamada del Maestro y a responderle con generosa disponibilidad.
    6. A todos los fieles los invitamos a reconocer en esta beatificación una nueva llamada de Dios para responder a la común vocación a la santidad que todos recibimos en el bautismo, según la rica y vigente enseñanza del Concilio Vaticano II. Los santos son quienes, mejor que nadie, han plasmado el estilo pastoral que reclama la nueva evangelización y que se caracteriza por la alegría, el entusiasmo y la cercanía . A ellos volvemos nuestra mirada para animarnos en la misión y a su intercesión confiamos nuestros proyectos pastorales.
    Los Obispos de Argentina
    Pilar, 8 de noviembre de 2012
     
    1 Juan Pablo II: Vita consecrata. Exhortación apostólica postsinodal sobre la vida consagrada, nº 104.