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miércoles, 30 de abril de 2014

JUAN PABLO II, CUANDO LOS SANTOS VIENEN MARCHANDO.

EL SANTO



(AW) Poco antes de ser asesinado por paramilitares, el Obispo de San Salvafor Arnulfo Romero pidió una entrevista a Juan Pablo II, la escritora María López Vigil fue testigo y así lo cuenta.
santo
 Diálogo entre Monseñor Romero y Juan Pablo II
Por María López Vigil*
- Compréndame, yo necesito tener una audiencia con el Santo Padre...
- Comprenda usted que tendrá que esperar su turno, como todo el mundo.
Otra puerta vaticana se le cierra en las narices.
Desde San Salvador y con el tiempo necesario para salvar los obstáculos de las burocracias eclesiásticas, Monseñor Romero había solicitado una audiencia personal con el Papa Juan Pablo II. Y viajó a Roma con la tranquilidad de que al llegar todo estaría arreglado.
Ahora, todas sus precauciones parecen desvanecidas como humo. Los curiales le dicen no saber nada de aquella solicitud. Y él va suplicando esa audiencia por despachos y oficinas. - No puede ser -le dice a otro-, yo escribí hace tiempo y aquí tiene que estar mi carta...
- ¡El correo italiano es un desastre!
- Pero mi carta la mandé en mano con...
Otra puerta cerrada. Y al día siguiente otra más. Los curiales no quieren que se entreviste con el Papa. Y el tiempo en Roma, a donde ha ido invitado por unas monjas que celebran la beatificación de su fundador, se le acaba.
No puede regresar a San Salvador sin haber visto al Papa, sin haberle contado de todo lo que está ocurriendo allá.
- Seguiré mendigando esa audiencia -se alienta Monseñor Romero.
Es domingo. Después de misa, el Papa baja al gran salón de capacidad superlativa donde le esperan multitudes en la tradicional audiencia general. Monseñor Romero ha madrugado para lograr ponerse en primera fila. Y cuando el Papa pasa saludando, le agarra la mano y no se la suelta.
- Santo Padre -le reclama con la autoridad de los mendigos-, soy el Arzobispo de San Salvador y le suplico que me conceda una audiencia.
El Papa asiente. Por fin lo ha conseguido: al día siguiente será.
Es la primera vez que el Arzobispo de San Salvador se va a encontrar con el Papa Karol Wojtyla, que hace apenas medio año es Sumo Pontífice. Le trae, cuidadosamente seleccionados, informes de todo lo que está pasando en El Salvador para que el Papa se entere. Y como pasan tantas cosas, los informes abultan.
Monseñor Romero los trae guardados en una caja y se los muestra ansioso al Papa no más iniciar la entrevista.
- Santo Padre, ahí podrá usted leer cómo toda la campaña de calumnias contra la Iglesia y contra un servidor se organiza desde la misma casa presidencial.
No toca un papel el Papa. Ni roza el cartapacio. Tampoco pregunta nada. Sólo se queja.
- ¡Ya les he dicho que no vengan cargados con tantos papeles! Aquí no tenemos tiempo para estar leyendo tanta cosa.
Monseñor Romero se estremece, pero trata de encajar el golpe. Y lo encaja: debe haber un malentendido.
En un sobre aparte, le ha llevado también al Papa una foto de Octavio Ortiz, el sacerdote al que la guardia mató hace unos meses junto a cuatro jóvenes. La foto es un encuadre en primer plano de la cara de Octavio muerto. En el rostro aplastado por la tanqueta se desdibujan los rasgos indios y la sangre los emborrona aún más. Se aprecia bien un corte hecho con machete en el cuello.
- Yo lo conocía muy bien a Octavio, Santo Padre, y era un sacerdote cabal. Yo lo ordené y sabía de todos los trabajos en que andaba. El día aquel estaba dando un curso de evangelio a los muchachos del barrio...
Le cuenta todo al detalle. Su versión de arzobispo y la versión que esparció el gobierno.
- Mire cómo le apacharon su cara, Santo Padre.
El Papa mira fijamente la foto y no pregunta más. Mira después los empañados ojos del arzobispo Romero y mueve la mano hacia atrás, como queriéndole quitar dramatismo a la sangre relatada.
- Tan cruelmente que nos lo mataron y diciendo que era un guerrillero... -hace memoria el arzobispo.
- ¿Y acaso no lo era? -contesta frío el Pontífice.
Monseñor Romero guarda la foto de la que tanta compasión esperaba. Algo le tiembla la mano: debe haber un malentendido.
Sigue la audiencia. Sentados uno frente al otro, el Papa le da vueltas a una sola idea.
- Usted, señor arzobispo, debe de esforzarse por lograr una mejor relación con el gobierno de su país.
Monseñor Romero lo escucha y su mente vuela hacia El Salvador recordando lo que el gobierno de su país le hace al pueblo de su país. La voz del Papa lo regresa a la realidad.
- Una armonía entre usted y el gobierno salvadoreño es lo más cristiano en estos momentos de crisis.
Sigue escuchando Monseñor. Son argumentos con los que ya ha sido asaeteado en otras ocasiones por otras autoridades de la Iglesia.
- Si usted supera sus diferencias con el gobierno trabajará cristianamente por la paz.
Tanto insiste el Papa que el arzobispo decide dejar de escuchar y pide que lo escuchen. Habla tímido, pero convencido:
- Pero, Santo Padre, Cristo en el evangelio nos dijo que él no había venido a traer la paz sino la espada.
El Papa clava aceradamente sus ojos en los de Romero:
- ¡No exagere, señor arzobispo!
Y se acaban los argumentos y también la audiencia.
Todo esto me lo contó Monseñor Romero casi llorando el día 11 de mayo de 1979, en Madrid, cuando regresaba apresuradamente a su país, consternado por las noticias sobre una matanza en la Catedral de San Salvador.
* Testimonio de María López Vigil, autora del libro PIEZAS PARA UN RETRATO, UCA Editores, San Salvador, 1993. Radialistas Apasionados.

martes, 29 de abril de 2014

JUAN XXIII y JUAN PABLO II ya están en los libros de los Santos.

internacional



Medio millón de personas han asistido a la Plaza de San Pedro a la ceremonia de canonización de los ''dos Papas Santos'': Juan XXIII y Juan Pablo II, a las que hay que sumar las trescientas mil que han visto la ceremonia en las pantallas gigantes distribuidas en la ciudad de Roma. Ya desde las cinco de la mañana, hora de la apertura, la Plaza y sus alrededores estaban repletas de peregrinos procedentes de todo el mundo, si bien los procedentes de Polonia representaban uno de los grupos más numerosos. A ellos se han sumado las delegaciones oficiales de más de 100 países, más de veinte Jefes de Estado y numerosas personalidades del mundo de la política y la cultura. Estaban presentes, entre otros, los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, el rey Alberto II y la reina Paola de Bélgica, el Príncipe Hans -Adam II de Lichtenstein, el Gran Duque Henry de Luxemburgo, el ex presidente de la República de Polonia, Lech Walesa, el Presidente del Parlamento Argentino Julíán Dominguez y los Presidentes de la Unión Europea Hernan Van Rompuy y de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Las dos protagonistas de los milagros de Juan Pablo II, Sor Adele Labianca y Floribeth Mora Díaz, también han tomado parte en la celebración.

Los tapices con los retratos de los dos Papas presidian la portada de la basílica mientras en la Plaza, adornada con más de 30.000 rosas procedentes de Ecuador, y en la Vía de la Conciliación cientos de miles de fieles se preparaban para la celebración rezando la corona del rosario de la Divina Misericordia, intercalada con textos del magisterio de ambos pontífices y precedida por el Himno al beato Juan XXIII ''Pastor bueno de la grey de Cristo''. El rezo ha finalizado con el Himno al beato Juan Pablo II ''Abrid las puertas a Cristo''.

Bajo una lluvia intermitente y mientras se rezaban las letanías invocando la protección de los santos ha comenzado la procesión de los cardenales y obispos concelebrantes que antes de ocupar sus puestos han saludado al Papa emérito Benedicto XVI , el cual ha concelebrado también con el Santo Padre. Pocos minutos después de las diez, el Papa Francisco ha efectuado su ingreso en la Plaza y antes de proceder al rito de la proclamación de los nuevos santos, se ha dirigido al Papa emérito para abrazarlo.

Instantes después el cardenal Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, acompañado de los postuladores ha solicitado al Papa Francisco que inscribiera el nombre de los dos Papas beatos en el Catálogo de los Santos y el Santo Padre ha pronunciado la fórmula de canonización : ''En honor a la Santísima Trinidad, para exaltación de la fe católica y crecimiento de la vida cristiana, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de haber reflexionado largamente, invocando muchas veces la ayuda divina y oído el parecer de numerosos hermanos en el episcopado, declaramos y definimos Santos a los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II y los inscribimos en el Catálogo de los Santos, y establecemos que en toda la Iglesia sean devotamente honrados entre los Santos. En el nombre del Padre y del Hijo Y del Espíritu Santo Amén''.

A continuación han sido presentados al Papa los relicarios de los nuevos santos, que han permanecido expuestos en el altar durante la celebración: el de Juan Pablo II, contiene una ampolla con su sangre y es el mismo mostrado el 1 de mayo de 2011 mientras para Juan XXIII se ha fabricado uno gemelo ya que durante su beatificación, el 3 de septiembre del año 2000, su cuerpo todavía no había sido exhumado.

Después de la proclamación del Evangelio, el Santo Padre ha pronunciado una homilía en la que definió a San Juan XXIII como ''el Papa de la docilidad al Espíritu Santo'' y a San Juan Pablo II como ''el Papa de la Familia'' , habiendo recordado antes que ''en el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado''.

''Él -ha dicho- ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: ''Señor mío y Dios mío''.

''Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: ''Sus heridas nos han curado''.

''San Juan XXIII y San Juan Pablo II -ha exclamado- tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.

''Fueron sacerdotes, obispos y papas del siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María''.

''En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había ''una esperanza viva'', junto a un ''gozo inefable y radiante''. La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno''.

''Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles, que hemos escuchado en la segunda lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.

''Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado por el Espíritu Santo. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso a mí me gusta recordarlo como el Papa de la docilidad al Espíritu''

''En este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene''.

''Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios -ha concluido-intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama''.

La basílica de San Pedro permanecerá abierta hoy desde las 14 hasta las 22 horas para que los peregrinos puedan venerar los cuerpos de los dos Papas canonizados en cuyas urnas de cristal ya se ha añadido la palabra santo.

Al finalizar la Misa por la canonización de los beatos Pontífices Juan XXIII y Juan Pablo II y antes de rezar el Regina Caeli, el Santo Padre ha saludado a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro y en las calles circundantes. Francisco ha agradecido la presencia de los cardenales, obispos, sacerdotes, las delegaciones oficiales de los diferentes países, y las autoridades italianas, ''que han venido a rendir homenaje -ha dicho- a los dos pontífices que han contribuido de forma indeleble a la causa del desarrollo de los pueblos y de la paz''.

El Papa ha saludado con ''afecto'' a los peregrinos provenientes de las diócesis de Bérgamo y Cracovia y les ha animado a honrar la memoria de los dos nuevos santos continuando con sus enseñanzas. Asimismo ha dado las gracias a la diócesis de Roma, al cardenal Agostino Vallini, al ayuntamiento de la ciudad, al alcalde Ignazio Marino y a las fuerzas del orden, las diferentes organizaciones, asociaciones y voluntarios, ''que con gran generosidad han preparado estos memorables días''. También ha agradecido la labor de los medios de comunicación que ''han hecho posible que muchas personas pudieran participar'', y no se ha olvidado de los ancianos y los enfermos, recordando que los dos nuevos santos estaban muy cerca de ellos.

Al finalizar, Francisco ha rezado a la Virgen María ''a la que san Juan XXIII y san Juan Pablo II amaron como verdaderos hijos''.

Después de acoger a las delegaciones oficiales, el Papa Francisco, por primera vez en una ceremonia de canonización o beatificación, ha dado la vuelta a la Plaza de San Pedro y ha recorrido la Vía de la Conciliación en papamóvil para bendecir y saludar a los peregrinos que han participado en este acontecimiento histórico.

martes, 22 de abril de 2014

Antonio Ruiz Díaz, el relativismo y los vapores de Satán.

(Nota en redacción)

Muchas veces, los católicos observan azorados como la Iglesia se desfleca lentamente a la vista de todos.
Durante décadas, la feligresía ha emigrado hacia otras confesiones o hacia la nada ante la mira atónita de sus referentes.
Bien dicho esta que "El pescado empieza a pudrirse por la cabeza".
Este proceso de corrupción tiene un origen claramente espiritual, con bases conceptuales e intelectuales.
Primero se pudrió la forma de pensar e interpretar, lo demás vino solo.
La destrucción de la Iglesia comenzo por la contaminación conceptual, montada en el relativismo y el hedonismo.
Esto construyó un tipo humano cínico, falluto, y sicópata.Tipicamente hipócrita, que es lo que mas nos critica la gente.
Sin relativismo, el hedonismo se complica, pero para ayudar recurrimos a la hipocresía y ya está.
Lo mas parecido al fariseismo.
Veamos.
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El sujeto coloca un objeto en medio de una mesa, alrededor de la cual una veintena de personas estan sentadas.
Pregunta:¡Que ven?
Alternativamente, los participantes dicen lo que ven.
Luego, el coordinador que no coordina, le entrega el objto en la mano a un participante indicandole que lo haga circular y les pregunta; ¿Y ahora que ven?
Los participantes descubren azorados hasta una pequeña imagen oculta dentro de la piedra en una cavidad.
El coordinador que no coordina, entonces en lo que seguramente cree un proceso genial, concluye ante todos que los puntos de vista son parciales y nadie puede tener una visión correcta de las cosas.Todo depende desde donde se lo mire....
Este disparate conceptual, ejemplo liminar de relativismo descarnado, es un sofisma vergonzoso, ideal para idiotizar gente.
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El coordinador que no cooordina, en una ensalada absurda, mezcla dos planos, el subjetivo y el objetivo.Con eso se toma la licencia de afirmar disparates como verdad revelada.Pero lo mas grave es que inculca el falso concepto de que cualquier punto de vista es válido.
Y ahí está el peligro.
Si cualquier punto de vista es valido porque suponemos a las personas idiotas incapaces de discernir, adaptemonos a la idea de escuchar y ver cualquier cosa, inermes ante la realidad interpretada según cada quien.
¿No es interesante?
Digo:Si yo fuera agnóstico sería el hombre mas feliz del mundo, porque tengo la argumentación perfecta dada por la Iglesia Católica.
Corro entonces a la biblioteca, y despueés de recorrer mas de 850 páginas del Catecismo, no encuentro expresados estos disparates.
Uno que tiene una formación seria lo supone, pero como no soy idiota uso lo que Dios me dió y busco.
La apreciación subjetiva, es decir la impresión inicial que tenemos de lo que nos aportan nuestros sentidos, pueden ser complementados y de hecho ocurre constantemente, por la apreciación objetiva.
Aunque le incomode al agnóstico Antonio Ruiz Díaz, las personas, podemos discernir.
Y esto es así porque el Creador nos doto de inteligencia, razón y hasta curiosidad.
Claro, esto le complica la historia al relativista en cuestión, porque junto con esto viene LA RESPONSABILIDAD, Y HASTA LA CULPA.
Mas interesante aún.
El tipejo encontro el santo grial de los chantas.
A partir de la conclusión boba que saca, YA NO HAY CULPA PORQUE SOMOS TODOS TARADOS E HIJOS DE LOS SENTIDOS!!!
¿Que quedará para un ciego o un sordo?
Pero en el mismo método sofistico del relativista está la prueba de la mentira.
Cuando la gente abandona el plano subjetivo y objetiviza la obsevación descubre sin problemas la realidad objetiva.
Luego, el analisis original es incorrecto.
Desde el Edén, que venimos buscando escusas para transgredir.
Tenemos herramientas que nos permiten acercarnos a la verdad con el raciocinio.
El relativismo, nos lleva a justificar todo, y está bueno para el hedonismo, nos produce placer bobo, pero no nos hace felices.
Estar contento no es estar feliz.
A partir de este relativismo, podemos "justificar" el aborto, el robo, o cualquier iniquidad ampardos en el "punto de vista".
¿No es el paraíso de los chantas?
Este mix de relativismo y hedonismo, lo acompañamos de hipocresía y tenemos la cajita feliz de los fariseos actuales.
El perdón!
Ah el perdón!!!
¿Que hariamos sin el?
El Perdón en el sentido profundo como proceso de transformación interna y no el perdón como permiso para hacer cualquier cosa, porque tenemos el perdón asegurado.
Pero ocurre que en la subcultura seudocatólica de la guitarra y la pandereta, reducimos todo a un enunciado.
Es decir, decimos.
No importa lo que pasa por dentro, sino lo que decimos, por aquello del punto de vista.
ES MUY IMPORTANTE LO QUE SE VE!!!
Lo que no se ve, es decir lo verdaderamente importante, bueno....no se ve.
Y ya sabemos como "entiende" Antonio Ruiz Diaz la Doctrina.Un vistazo y ya...Total, somos idiotas y no discernimos.Como que tenemos licencia para ser imbéciles.
Lo que también nos lleva a ciertas conclusiones teoilogicas, muy interesantes.
Si todo es relativo, nada es absoluto.
Luego Dios no existe.
Conclusión mas que sorprendente emitida en nombre de Dios.
Si un niño vive en un garage, eso no lo convierte en un automóvil.
El que Antonio Ruiz Diaz viva dentro de una iglesia, no lo convierte en católico.

"Malos tiempos, aquellos en los que hay que explicar lo evidente".
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Hasta acá llego hoy.
Este tema me aburre.
Lo seguiré mas adelante, porque esta nota sigue.
Son bienvenidas las opiniones.





lunes, 21 de abril de 2014

El papa Francisco encabezó la tradicional Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro ante miles de fieles que se congregaron en el Vaticano.

Francisco presidió la Vigilia de Pascua en San Pedro


apa vigilia pascua

La Vigilia Pascual, que conmemora la resurrección de Jesús, es uno de los ritos más antiguos de la liturgia y la de mayor carga simbólica durante la Semana Santa.El domingo el papa Francisco celebrará la misa de Pascua y pronunciará la bendición “Urbi et Orbi” (“a la ciudad y al mundo”) desde el balcón de la Basílica de San Pedro.

El Papa Francisco ofició la misa del domingo de Pascua, con la que se celebra la resurrección de Jesucristo, al aire libre ante decenas de miles de fieles llegados de todo el mundo en una plaza de San Pedro festivamente adornada con flores.

El Papa celebró misa de Pascua al aire libre ante miles de fieles


papa

Tras la misa, Francisco pondrá fin a las festividades de Semana Santa en Roma con su tradicional mensaje de Pascua e impartiendo la bendición “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo) desde el balcón de la Basílica de San Pedro.
En un soleado domingo el papa argentino comenzó la liturgia con el ritual de resurrección que fue seguido por la multitud desde las pantallas colocadas por la plaza.

viernes, 18 de abril de 2014

En apenas 20 días, más de 100.000 personas plantaron su árbol de olivo virtual como símbolo de paz y unión ·

sociedad
El objetivo es poblar virtualmente el bosque de olivos por la paz, que se puede ver en www.eduacacionporlapaz.org

El pasado 19 de marzo el Papa Francisco dio inicio a este encuentro mundial por la paz, siendo la primera persona del planeta en plantar un árbol de olivo virtual como símbolo de paz, encuentro y educación. Hoy en www.educacionporlapaz.org se puede encontrar el Bosque virtual de olivos por la Paz, con más de 100.000 árboles plantados por gente de todo el mundo y que ya forman parte de esta iniciativa global creada porScholas Occurrentes, apoyada por Aula365 Creápolis y promovida por el Papa Francisco.

El objetivo de este espacio es generar un lugar de encuentro para que gente de todo el planeta pueda unirse a través de este símbolo de paz y educación y siembre un árbol de olivo. Para poder sumarse y seguir plantando sólo hay que entrar en www.educacionporlapaz.org y haciendo un click se siembra automáticamente un olivo. Además, puede elegirse una frase para acompañar el olivo de cada persona. La frase más elegida entre los 100.000 olivos ya sembrados es “Una vida llena de alegría y esperanza”.
Sumado a esto, ya está disponible el creador de árboles de olivo por la paz en Creápolis by Aula365, permitiendo la personalización de cada olivo en www.creapolis.aula365.com, para que cada persona cree su propio árbol y deje así su huella personal en esta propuesta social.

El 24 de marzo del año 2000, el papa Juan Pablo II celebró por primera vez en varios siglos una Misa en el mismo lugar en el que Jesús la instituyó: el Cenáculo de Jerusalén. Ese mismo día, Juan Pablo II recibió a un grupo de jóvenes judíos y palestinos, que le regalaron un Olivo en crecimiento, como símbolo del esfuerzo para lograr la paz en Jerusalén y en todo el mundo. Cinco días después, en comunión con aquel gesto, el entonces arzobispo Jorge Bergoglio, en acto interreligioso y ecuménico, junto a alumnos, padres y maestros, plantó un olivo en la Plaza de Mayo, frente a la Catedral de Buenos Aires, convocando a educar para la paz y la esperanza

viernes, 11 de abril de 2014

GUMERSINDO SEDANO.

MÁS SANGRE SACERDOTAL: EL PADRE DON GUMERSINDO SEDANO



sr-cura-sedano
El día 7 de septiembre el Padre don Gumersindo Sedano, Capellán del Grupo Libertador de la región de Tuxpan y Tamazula, de quien en el Libro tercero de esta obra se habló, se encontraba en Ciudad Guzmán, Jal., a donde había entrado con el fin de proveerse de cosas que le eran necesarias y de atender algunos asuntos. Oculto en una casa amiga se encontraba en unión de cinco cristeros pertenecientes al grupo a que él prestaba, tan heroica y caritativamente, sus servicios sacerdotales.
Como se ha visto por nuestros lectores en páginas anteriores, propiamente por esos días, había estado ailí en Ciudad Guzmán, Jal., proveniente de sus campamentos del Volcán de Colima, el general Dionisio Eduardo Ochoa acompañado de algunos soldados de su escolta, con el fin de entrevistarse con Javier Heredia, el Jefe Representante del Comité Especial de Guerra de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. Esa llegada del jefe cristero Ochoa había sido conocida por los callistas y había habido serio movimiento militar de ellos y, en patrullas, se estuvo recorriendo la ciudad, registrando los lugares que creían sospechosos.
El general Dionisio Eduardo Ochoa había logrado salir el día 6 por la noche; pero el Padre Sedano, que también se encontraba allí en la ciudad, fue descubierto y denunciado.
Se dice que una mujer perversa, una anciana de corazón miserable, fue la que, después de haberse dado cuenta de la presencia del sacerdote y de los cinco libertadores, en la casa en donde se alojaban, se presentó ante los perseguidores, reclamó de ellos una gratificación mezquina, e hizo la denuncia.

HACIA LA MUERTE

Lo cierto es que a la puerta de la casa en donde el Padre Sedano estaba posado, se presentó, en la mañana del día 7 de septiembre, de manera intempestiva, un camión lleno de soldados del callismo, que descendieron con prontitud y entraron tumultuosamente en la casa, haciendo prisioneros al sacerdote y a los cinco cristeros.
Al instante que cayó en manos de los perseguidores, comprendió el Padre Sedano cuál iba a ser el fin del suceso y ya no pensó sino en prepararse a morir; contempló muy cerca la palma del martirio y su alma se llenó de júbilo indecible.
Los enemigos les obligaron a subir al camión en que ellos habían ido, para llevarlos prisioneros hasta el cuartel en donde el capitán Urbina esperaba ansioso el resultado. El Padre sacó su rosario y con él en las manos se puso a rezarlo en voz alta. De vez en cuando prorrumpía en exclamaciones y cánticos piadosos y con todo el fervor. del alma y la fuerza del pecho: ¡Viva Cristo Rey!, gritaba, ¡Viva Santa María de Guadalupe! ¡Viva el Papa!
Corazón Santo,
Tú reinarás,
México tuyo
siempre será.
Y mientras más los soldados trataban de hacerle callar, él, más enérgico, gritaba y con mayor emoción cantaba. Al pasar frente al templo parroquial, su corazón latió impulsado por un fervor más ardiente:
- San José, Patriarca mío, a quien este templo está dedicado, momentos antes de morir por Cristo, te saludo y te invoco; dentro de breves momentos te veré en el Cielo.
Y dirigiéndose a los transeúntes que se agolpaban a su paso para verle, les decía en voz alta:
Soy sacerdote y voy a morir por Cristo. ¡Viva Cristo Rey! Vengan a ver cómo mueren los cristianos.

ULTIMOS INSTANTES DEL MÁRTIR

Llegaron a la estación del ferrocarril, en donde estaba instalado el cuartel. El impío capitán los esperaba en la puerta y los recibió con injurias. El sacerdote continuaba orando y prorrumpiendo en exclamaciones de fervor santo.
- ¡Cállese! -le decía el militar.
- Mientras esté con vida, no dejaré de gritar -respondió el sacerdote,
Y en tono de protesta, lanzó un sonoro:
- ¡Viva Cristo Rey!
- ¡Cállese, cobarde! -le intimó de nuevo el militar, lleno de cólera.
- Los católicos no somos cobardes -replica el sacerdote con serenidad-. Y las pruebas ustedes mismos las tienen. Si éstos, al aprehendernos, no han hecho fuego, es que no tenían máuseres; facilite usted armas y tendrá una prueba de la heroicidad de los libertadores. Los cobardes son ustedes. Pueden matarnos en seguida, estamos dispuestos a morir. ¡Viva Cristo Rey!
Temblando entonces de rabia el capitán callista sacó su pistola y disparó sobre el sacerdote, quien cayó moribundo sobre el camión mismo en que le condujeron y del cual aún no había descendido.
Al caer desplomado y sentirse moribundo, ya bañado con su sangre, murmuró todavía su glorioso y triunfador ¡Viva Cristo Rey!
Los demás fueron inmediatamente fusilados y los seis -el sacerdote Sedano y los cinco cristeros- suspendidos, unos de los postes del telégrafo, otros de las ramas de unos eucaliptos que allí existen. Para hacer el cuadro más espantoso, fueron colgados, en unión de ellos, cinco cadáveres de callistas que habían sido traídos ese día, como resultado de un combate, y éstos fueron despojados de su uniforme, para hacer aparecer a los diez como si fuesen cristeros. Así completaron los sicarios un cuadro espantoso, que hacía crispar los nervios.
Muerto ya el Padre Sedano, la soldadesca le despojó de sus zapatos y de todo cuanto pudo; después, con una soga al cuello, le arrastraron hasta el pie de uno de aquellos árboles y trataron de suspenderle; pero la rama crujió y se vino al suelo. Por segunda vez le quisieron colgar, con igual resultado. Entonces, pasando la soga por la parte superior del tronco, en el nacimiento de las primeras ramas, y dando el cadáver contra el grueso eucalipto, fue elevado un poco del suelo. Los impíos prorrumpieron en gritos, rechiflas y blasfemias y el cuerpo del mártir, cubierto de sangre y tierra, quedó a la expectación pública. En sus rodillas se fijó un papel con un letrero que decía: Este es el cura Sedano.
19 años. Con su alegría juvenil, cualquier descanso lo amenizaban poniéndose a cantar, acompañados de sus armónicas que gran parte de ellos llevaba consigo; inquietos, valientes, casi temerarios. Como lugarteniente de Marcos estaba Martín Zamora, que asumía el mando del grupo siempre que su capitán estaba ausente.
El día 9 de septiembre Marcos Torres tuvo necesidad de alejarse de sus muchachos, llevándose únicamente a 5 o 6 de ellos para escoltar al Padre Capellán que, procedente de Colima, se dirigía a los campamentos del Volcán.
El día 10, Martín Zamora, con unos doce de sus soldados, salió en gira, por el rumbo de la hacienda de la Capacha. Su capitán Marcos Torres, con los 5 o 6 que llevaba, aún no regresaba. En el campamento quedaron solamente el cabo Juan Hernández, que estaba muy enfermo de una pierna, y dos soldados más, para que lo acompañaran. Así transcurrió el día 11; pero el día 12, cerca del medio día, cuando llegaban de los campamentos del Volcán algunos de los soldados cristeros del grupo, entre los cuales venía el cabo Lucio Borjas, principió a oírse, ahí a inmediaciones, un nutrido tiroteo: era que el grupo de Martín Zamora había sido atacado por sorpresa en su regreso y no habían tenido más que huír en desbandada, haciendo muy débil resistencia, pues las condiciones eran muy desventajosas para ellos, ya que los enemigos venían en buena caballada y ellos iban a pie y en un terreno casi plano y al descubierto, pues hay pocos árboles en ese lugar.
Rápido, cuanto más pudo, el cabo Lucio Borjas se afortinó con cuatro soldados tras las piedras de una cerca sencilla que estaba en aquel paraje, con el fin de salir a la defensa de los que venían huyendo y defender la retirada del cabo Juan Hernández que casi no podía caminar por su pierna enferma; pero la defensa fue vencida y también ellos tuvieron que huír a una barranquilla vecina, para salvar su vida.
Entre tanto, Martín Zamora caía herido sin que lo advirtieran los compañeros. En un zacatal espeso, cubierto por la maleza, murió él solo, sin que pudieran sus compañeros darle algún auxilio.
El capitán Marcos Torres, al regresar, se encontró con esa pena. El recogió el cadáver del compañero muerto y le dio sepultura.
Después de la muerte de Martín Zamora quedó como segundo del jefe Torres, el joven Pedro Radillo, muchacho ejemplarísimo en su vida de rectitud, en su compañerismo fraterno y en su valentía. Es aquel mismo de que ya se habló cuando el fusilamiento de Rafael Borjas; el que logró escapar cuando era llevado a la ejecución.

CRUELES VEJACIONES A SALVADOR VIZCAINO

Llegó el mes de octubre, pródigo también en flores purpúreas. El día 4 la escena se desarrolló en el pueblo de San Jerónimo, Col.
Tres libertadores, entre ellos el coronel Miguel Anguiano Márquez y Salvador Vizcaíno, llegaron en la noche para proveerse en una tienda de la orilla, de algunas cosas necesarias. Habían comprado ya lo que deseaban cuando fueron sorprendidos por los agraristas del lugar, quienes empezaron a hacer fuego contra ellos. Batiéndose en retirada, los libertadores, a su vez, quemaron algunos cartuchos para detener el avance enemigo y poder escapar. Habían logrado salir del caserío y subían por un callejón lleno de fango en donde iban cayendo y levantando, cuando una bala, sin advertirlo los compañeros debido a la obscuridad, hirió a Salvador haciéndolo caer en el lodo.
Era Vizcaíno originario de aquel mismo lugar, joven, virtuoso y de no poca cultura; miembro de los más activos de la A.C.J.M.
Durante dos años, había sido alumno del Seminario; pero la necesidad de trabajar y algunas otras circunstancias, le habían hecho abandonar su carrera antes de que se desatase la persecución. Al regresar a su pueblo, cuando el conflicto religioso en Colima, fue uno de los apóstoles más fervorosos y, en la defensa armada, no sólo fue de los primeros que correspondieron a la actitud del general Dionisio Eduardo Ochoa, el iniciador, sino uno de sus mejores amigos y colaboradores, compañero en los trances más difíciles y cuya opinión consultaba en los problemas intrincados. Debía tener unos 22 años.
Cuando terminó el tiroteo que hemos referido, sus compañeros le esperaban, allá en un lienzo de piedra, fuera del pueblo, creyéndole sano y salvo; mas él, por el contrario, moribundo, caía en manos de los enemigos. Llenos de satisfacción y entre risotadas burlescas y dolorosos sarcasmos, le ataron una soga como si hubiese sido perro y lo arrastraron por las calles, a la vez que la campana de la torre, muda hacía tiempo, tocaba agonía para mayor mofa. Al oír los gritos de los agraristas y el toque inusitado del campanario, las gentes salían de sus casas y contemplaban aquella crueldad.
Unas pocas de corazón perverso, unieron su alegría a la de los perseguidores; pero las más, heladas de espanto y angustia, con los ojos llenos de lágrimas e inmóviles por el dolor, fueron testigos de aquellas espeluznantes escenas. Salvador expiraba; su alma volaba al cielo y su cuerpo hecho pedazos seguía siendo el ludibrio de los enemigos.
Angel_viñeta

Uno de los abogados querellantes en la causa por la que está condenado el sacerdote Julio Grassi, afirmó que está a la espera de una audiencia con el Papa Francisco para formularle el pedido de separación formal de la Iglesia Católica del cura, condenado a 15 años de prisión por abuso y corrupción de menores.

PEDOFILIA

Pedirán al papa Francisco la separación de Grassi de la Iglesia Católica


Juan Pablo Gallego, abogado que representó a uno de los menores que acusó a Grassi por abuso sexual, dijo que las palabras que dijo el papa Francisco sobre los curas pedófilos "engloba perfectamente a Grassi quien está condenado en tres instancias por abuso y corrupción".

El papa Francisco expresó su dolor por los abusos contra menores cometidos por miembros de la Iglesia, pidió perdón y aseguró que no se dará un "paso atrás" en el tratamiento y las sanciones de esos casos.

"Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal que (han hecho) algunos sacerdotes, bastantes en número, no en comparación con la totalidad; y hacerme cargo de pedir perdón del daño que han hecho por los abusos sexuales de los niños", dijo el papa argentino.

Gallego, que aguarda la decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, última instancia a la que apeló la defensa del cura condenado, destacó que "hay otras curas condenados por pedofilia en la Argentina y la Iglesia Católica Argentina ya los separó, como sucedió en Córdoba, no entiendo porque Grassi tiene este privilegio".

En este sentido precisó que "Grassi si quisiera podría oficiar misa, no lo hace porque está en la cárcel, a fin de año quiso organizar un pesebre en el penal, todo esto es visto con mucho dolor por los chicos a los que abusó".

Por este motivo, Gallego aseguró que "hace un año y medio solicité una audiencia con el papa Francisco como abogado de este caso y, cuando se me conceda, le pediré la separación de Grassi de la Iglesia Católica, tal como sucedió con otras sacerdotes condenados en la Argentina".

La condena a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de un menor que tenía en guarda judicial en la Fundación Felices los Niños, fue confirmada en tres instancias judiciales, la última la Suprema Corte bonaerense.

La defensa del cura apeló a la Corte Suprema de la Nación que no tiene plazo para expedirse sobre el caso.

lunes, 7 de abril de 2014

La primera capilla dedicada a la Virgen de Luján.

Descubren los restos arqueológicos de la primera capilla dedicada a la Virgen de Luján

En dicho lugar, se pudo establecer además de la planta del templo, el sitio donde estaría enterrado el negro Manuel y el centro dónde se fundó la ciudad.
Una de las pocas representaciones que figuran en las fuentes sobre la Capilla de Montalbo, en este caso en la crónica de Presas.
Una de las pocas representaciones que figuran en las fuentes sobre la Capilla de Montalbo, en este caso en la crónica de Presas.
Una vieja deuda mantenía en vilo a los historiadores y otros cientistas sociales de la ciudad de Luján: determinar con exactitud el lugar donde se levantó la primera capilla consagrada a Nuestra Señora de Luján y, por consiguiente, el centro fundacional de dicha ciudad.
Es que desde la apertura de los cimientos de la casa del Dr. Fernández – propietario del terreno hacia los años 1882-, se sabía que en San Martín al 100 se encontraban los restos que podían pertenecer al templo del que fue su sacristán el Negrito Manuel, el mítico esclavo que cuidara desde 1630 hasta su muerte en 1686 a la imagen de barro de la Inmaculada Concepción.
La existencia del templo -también conocido como “de Montalbo”, por el apellido de su primer capellán- es recordada con una placa de bronce colocada en la vereda de San Martín al 100. Tras la demolición de la vieja casa de Fernández, a principio de los ’80, se realizaron diversos sondeos arqueológicos que no dieron con los resultados esperados.
Vista del muro posterior de la capilla. En el ángulo inferior derecho puede observarse también el cimiento de uno de los baños de la casa de la familia Rossi-Montero.
Vista del muro posterior de la capilla. En el ángulo inferior derecho puede observarse también el cimiento de uno de los baños de la casa de la familia Rossi-Montero.
En esta oportunidad, un grupo de investigadores a cargo de los historiadores Jesús Binetti y Federico Suarez, ambos ligados a la Universidad de Luján y al Instituto Mignone, volvieron al terreno que actualmente es propiedad de la familia Rossi Montero para retormas la búsqueda. Luego de algunos meses de labor, dieron por fin con los restos constructivos de lo que fue la antigua capilla, cuya edificación comenzaba en 1677. Dado el fracaso de las experiencias anteriores, el equipo -conformado también por Jesús Amarilla, Marcos Ceballos, Ariel Lazarte, Fernando Sanz e Inés Szychowski, inició las tareas con reparos acerca de la existencia de vestigios. El problema radicaba en que, desde 1730 hasta 1752, en el lugar se intentó construir un templo más voluminoso conocido como el “de Arregui”, por el nombre del obispo que encargó las obras. Cabía la posibilidad, entonces, que los restos vistos en 1882 correspondieran a esa iglesia -finalmente, nunca terminada- y no a la que albergara a la Virgen entre 1685 y 1740.
Por fortuna, tras cuatro meses de trabajo, el quipo logró hallar un tramo de cimiento de unos tres metros de largo. Por la tipología de los ladrillos utilizados, el nivel estratigráfico y la orientación, pudieron fortalecer la hipótesis que esos vestigios pertenecen a la vieja iglesia del Negrito Manuel y el Padre Montalbo. El posterior hallazgo de los restos de una factible tahona, situada a unos cinco metros, sugirió la posibilidad de que esos cimientos fuesen del muro final del templo, pues el inventario de 1731 taxativamente afirma que la tahona estaba “inmediata al santuario”.
Parte de la pared este. Es probablemente que los ladrillos salientes dividieran la segunda sacristía del recinto principal.
Parte de la pared este. Es probablemente que los ladrillos salientes dividieran la segunda sacristía del recinto principal.
Con esta hipótesis, se avanzó en la búsqueda de las restantes paredes. Vale destacar que un documento de 1756 dejó testimonio de las dimensiones interiores del santuario: 9 varas por 30 o, aproximadamente, 7,50 mts. por 25 mts. Este dato fue fundamental para acelerar la labor ya que permitió circunscribir la tarea a aquellas zonas que se ajustaban a la medida que figuraba en las fuentes. Así, sucesivamente, fueron apareciendo escombros, pequeños tramos de hiladas iniciales y restos de piso que permitieron delimitar el espacio interior del templo, coincidiendo con la información histórica documentada. La planta tiene una inclinación, en sentido oeste o antihorario, de 4,5° grados respecto de la divisoria municipal. Esta desviación puede explicar el fracaso de las búsquedas anteriores, en la medida que al ser esta construcción el eje desde donde en 1740 se orientó el damero, siempre se lo buscó sobre esas líneas. Una derivación significativa del hallazgo fue la determinación del centro fundacional de la ciudad, entendido como el punto desde donde se proyectó el radio de 140 varas (unos 117 mts.) de la manzana circular donada por la estanciera Ana de Matos a la capilla. La concesión se rubricó el 2 de octubre de 1682 y junto a la posterior donación de Magdalena Díaz de Altamirano constituyeron las primeras acciones en pos del poblamiento de Luján.
Parte del equipo de trabajo que llevó adelante el hallazgo, encabezados por los licenciados Jesús Binetti y Federico Suárez.
Parte del equipo de trabajo que llevó adelante el hallazgo, encabezados por los licenciados Jesús Binetti y Federico Suárez.
A mediados del siglo XVIII este punto central fue usado en las mensuras que se practicaron para deslindar el terreno radial perteneciente a la parroquia, de las fincas vecinas. Además, al haberse establecido con exactitud su ubicación, ahora es pasible de señalizar y, eventualmente, de erigir en el lugar algún tipo de estructura que simbolice el hecho. Quizás sea oportuno repasar los años finales del santuario. Se cerró a pedido del cura rector Miguel de Leiva en 1740 por el riesgo de desmoronamiento. La iglesia parroquial pasó a funcionar en una construcción provisoria situada en un espacio cercano a la presente santería de la Basílica. Del viejo templo sólo quedaron los cimientos. El resto se demolió, usándose los escombros para rellenar y consolidar el paso del río, ubicado unos metros, aguas arriba, del actual puente Muñiz.
Por: Jesús Binetti y Federico Suárez

Domingo de Ramos.

sábado, 5 de abril de 2014

Curación por Jesús del ciego de nacimiento.

“He venido a este mundo para un juicio, para que vean los que no ven, y queden ciegos los que ven”.


Hemos proclamado el texto del evangelio (Jn.9,1-41) que refiere a la curación por Jesús del ciego de nacimiento. En el mismo se desarrolla una lucha abierta entre la luz y las tinieblas que se irá agudizando a lo largo de estos días que faltan a la Semana Santa en la que aparecerá el triunfo aparente de las fuerzas del maligno con la pasión y muerte del Salvador.
Sabemos desde la fe que en realidad esto fue necesario para realizar la salvación humana que resplandece en el triunfo de Jesús el día de su resurrección gloriosa, día de la plenitud de la Luz, anticipando así la meta que nos espera a todos los creyentes si nos unimos al Señor a lo largo de nuestra vida terrenal.
Los textos bíblicos de este domingo apuntan a mostrarnos a Jesús como Luz del mundo y del hombre, y cómo ilumina el Señor con la fe que suscita en los corazones, -que quizás aún sin saberlo, lo buscan de todo corazón-, para alcanzar su asentimiento libre al renacimiento de vida que se les propone, afirmando con confianza “Yo creo en Ti, señor”.
En la lucha entre la Luz que proviene de Jesús y las tinieblas que origina el “padre de la mentira”, han de tenerse en cuanta las palabras del apóstol san Pablo (Ef. 5,8-14) que nos dice  “el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad”. Precisamente, el ciego curado, en la medida que avanza en su proceso personal de fe,  va descubriendo la verdad acerca de la persona de Jesús, afirmando primero que “es un profeta”, para luego insistir “no sé si es un pecador”, develando que si fuera pecador no sería escuchado por Dios, culminando con la afirmación sincera, “Tú eres el Hijo de Dios”. Como fruto de la luz se percibe también en el ciego la necesidad de hacer justicia con lo que aconteció en él, reconociendo el milagro operado en su persona como resplandor de la bondad divina.
En los fariseos en cambio, se manifiesta con claridad la maldad de sus intenciones, la injusticia que no reconoce la verdad de la curación. Se cierran tanto a la verdad que no soportan al ciego curado a quien tratan con desprecio poniéndose por encima de él, “Tú eres un pecador y ¿Quieres darnos lecciones?”, despidiéndolo de la sinagoga misma, transformándose esto mismo, sin que ellos lo adviertan, en posibilidad para que el recién curado ingrese por la fe a la luz que irradia la Iglesia que nacerá del Mesías.   
Los fariseos de este modo siguen el camino de continuar endureciéndose cada vez más, cobrando sentido las palabras del mismo Jesús “He venido a este mundo para un juicio, para que vean los que no ven, y queden ciegos los que ven”.
Es decir, Él viene para que vean aquellos que por ignorancia no han llegado a conocerlo, llegando a su corazón para darles la posibilidad de que cambien, y para aquellos que creen que “ven”, que lo saben todo acerca de los designios de Dios, o que se fían de sus propios conocimientos y  se niegan a aceptar el milagro como expresión de la divinidad del Señor, sólo quedan las tinieblas.
Nosotros también hemos estado sumergidos en las tinieblas, nos recuerda san Pablo, pero por el bautismo fuimos constituidos en hijos de la Luz y somos interpelados para vivir como tales.
Al ser Luz, tenemos que “discernir lo que agrada al Señor” en cada momento de nuestra vida, aquello que agrada a Dios para vivirlo y no permanecer en las obras de las tinieblas que conocemos, más bien ponerlas en evidencia para que sea la verdad la que ilumine.
Pidámosle al Señor  que nos ayude a cada uno de nosotros para ser luz para nosotros mismos y para los demás a quienes hemos de mostrarles la belleza de lo que significa la pertenencia a Cristo.


Padre Ricardo B. Mazza. Párroco de la parroquia “San Juan Bautista”, en Santa Fe de la Vera Cruz,  Argentina. Homilía en el cuarto domingo de Cuaresma, ciclo “A”. 30 de marzo de 2014.-