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domingo, 29 de abril de 2012



TERCER DOMINGO DE PASCUA

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver, porque voy al Padre». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: "Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver" y "Me voy al Padre"?» Y decían: «¿Qué es ese "poco"? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: "Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?" En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.»


Desde el día de hoy la Iglesia dirige nuestra mirada a los misterios de la Ascensión de Cristo y de Pentecostés.

Con el dramatismo que le es tan propio, nos considera en este tiempo pascual disfrutando con los Apóstoles de la compañía de Jesús; pero previendo la separación impuesta por la Providencia, procura prepararnos poco a poco a ese penoso trance, a fin de que, al quedar solos y faltos de la asistencia del adorado Maestro, no echemos de menos su consejo y aliento.

Con mucho acierto nos da a rumiar la Iglesia, en las semanas que preceden a la Ascensión, el sentidísimo discurso de despedida del Salvador.

Este discurso fue pronunciado, es verdad, con miras a la separación de Jesús y sus discípulos por la tragedia del Calvario; pero, puesto en boca del Divino Maestro en estos Domingos, mira a la despedida que realizará místicamente el día de su subida a los cielos.

Oigámosle atentos.

Jesús mira el futuro envuelto en negros nubarrones para los suyos. No quisiera amargarnos la dulzura del momento presente; pero cree necesario prevenirnos, y lo hace, aunque a su pesar.

Sin embargo, al entreabrirnos el cuadro de tristezas que nos esperan, deja también caer una gota de bálsamo en nuestro pecho asustadizo, gota que suavizará las asperezas de nuestra triste situación.

En verdad, en verdad os digo, que vosotros lloraréis y plañiréis; os contristaréis, pero... no temáis, vuestra tristeza se convertirá en alegría. Padeceréis tristeza; pero... Yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se bañará en gozo. Modicum; Un poquito nada más...; luego me volveréis a ver...

¡Gloria sea dada a Cristo, que así cuida de los suyos!


Modicum. Un poquito. He aquí el consuelo que nos brinda el Señor este Domingo.

Fuertes serán las luchas de la vida del cristiano; duras las pruebas; amargo el vivir... Pero no importa; no se trata más que de un corto intervalo de separación. Modicum... Luego vendrá a visitarnos Jesús, para triunfar, instalar su Reino y llevarnos a gozar eternamente consigo.

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Pero..., seamos sinceros...; ¿no nos avergonzamos al escuchar la palabra de consuelo que hoy nos dirige el Señor? ¿No es verdad que preferiríamos que Jesús hubiese substituido ese modicum por un larguísimo plazo...? ¿Que en vez del poquito de tiempoen el destierro nos hubiese prometido un largo período en este mundo, aunque fuese de llanto, y tanto mejor si fuese de gozo?

Sabemos y confesamos que este mundo es un valle de lágrimas; y, no obstante, cometemos la locura de aclimatarnos a él; y tanto, que nos resultan dulces y agradables esas lágrimas.

No se nos oculta que la vida mortal es un destierro, que nuestra Patria está más arriba de este velo inmenso que cubre la tierra; y sin embargo, amamos tanto el destierro, que nos asustamos de pensar en el momento de trasladarnos a la Patria.

Estamos convencidos de que el alma se halla aquí como encerrada en una cárcel; y, a pesar de ello, pretendemos que se retarde la hora en que se rompan las prisiones y las ligaduras que la esclavizan, y pueda volar libre a las alturas...

¡Pobres de nosotros! ¡Qué inconsecuentes somos!

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Cuán de otra manera pensaban los primitivos cristianos. La vida de persecución continua les obligaba a mirar con ansias al Cielo, les hacía repetir continuamente el MaranathaVeni, Domine Jesu, ¡Ven, Señor Jesús!

Lo peor es que ni siquiera basta la crisis más espantosa de toda la historia de la sociedad y de la Iglesia...; no son suficientes las persecuciones morales más crueles...; no alcanza el estado servil al que nos ha reducido la revolución para desapegarnos del amor de la tierra e inspirarnos ansias del Cielo.

Por ventura, ¿no vivimos el preludio de lo que será el dominio de las dos bestias del Apocalipsis? ¿Era acaso más tranquila la vida de los primitivos cristianos de lo que es la nuestra? ¿Y qué? ¿Produce la tribulación en nosotros lo que obraba en los fieles de las catacumbas? ¿Nos hallamos ahora más desasidos de las cosas de este mundo, de esta inconstante vida, que los mártires que iban cantando al circo romano para ser destrozados por las fieras?

Lo que sucedía es que aquellos católicos practicaban la virtud de Esperanza.

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La Esperanza es la virtud que encuadra al cristiano en su verdadero marco, que le da el sentido propio de su profesión de Fe.

Esa virtud es la que nos presenta hoy la Liturgia. La Iglesia quiere que nos sintamos en la tierra como extranjeros y peregrinos, fijando nuestras ansias en la otra vida, y no en deseos mundanos y carnales.


Recordemos aquellas frases tan consoladoras como apremiantes del Apocalipsis y que se refieren a las grandes promesas hechas a los que guardan la Palabra de Dios en medio del olvido general de ella:

El vencedor será así revestido de blancas vestiduras y no borraré su nombre del libro de la vida, sino que confesaré su nombre delante de mi Padre y de sus Ángeles...

Pronto vengo; guarda firmemente lo que tienes para que nadie te arrebate la corona...

Vengo pronto, la palabra que abre y cierra el Apocalipsis.

Guarda firmemente lo que tienes, otra vez la consigna del Tradicionalismo. No es tiempo ya de progreso, cambio o evolución.

Y cuando el mundo pretenda oprimir nuestro corazón, el Ángel del consuelo, enviado del Cielo, nos recordará la palabra del Señor: Modicum... ¡Sólo un poquito de tiempo!

Así vive el verdadero cristiano. Por eso los santos podían decir: ¡Oh, qué larga es esta vida! ¡Qué duro este destierro! (Santa Teresa).

Trabajemos para que sean tales nuestros sentimientos, y conformes a ellos nuestras obras.

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La Santa Liturgia nos recuerda en el Aleluya que Convenía que Cristo padeciese y resucitase de entre los muertos, y así entrase en su gloria.

La Iglesia nos presenta el ejemplo de Jesucristo. También Él lloró y gimió, mientras el mundo gozaba; sufrió hambre y sed, mientras el mundo se hartaba; murió pobre y desnudo, mientras los grandes de este mundo se mofaban de Él.

Pero a las lágrimas siguió el gozo inefable. Al levantarse victorioso del sepulcro, hiriendo de terror a los guardias, los días de luto se convirtieron en una eternidad de dicha.

A sus enemigos, en cambio, quedaba el eco de aquellos anatemas: Ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo en el mundo. Ay de vosotros, los que andáis hartos, porque sufriréis hambre. Ay de vosotros los que reís, día vendrá en que os lamentaréis y plañiréis.

Líbrenos Dios de pertenecer al número de estos desgraciados. Queremos correr la suerte de Cristo..., que su ejemplo sea luz que nos guíe por las sendas de esta vida.

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Contemplemos de nuevo a Jesús pronunciando su discurso de despedida. Con una frase gráfica descubre el porvenir amargo que se reserva para el que le sigue, al mismo tiempo que no oculta el camino de rosas que espera a los mundanos: Vosotros lloraréis y plañiréis, mientras el mundo se regocijará.

Pero añade: Yo volveré a visitaros, y vuestro corazón se llenará de gozo.

Quedan bien descriptas dos concepciones muy distintas de la vida: la del cristiano, para quien la existencia terrena es lucha severa; y la del mundano, que concibe los cortos años de su paso por este mundo como una orgía continua.

Así se han formado esas dos entidades morales que llamamos: Cristianismo y mundo.

El mundo goza; el hijo de Dios lucha con valor y gime.

Esa lucha se aumenta, además, por la guerra que el mundo, animado por el averno, ha declarado a los portavoces del nombre de Cristo, como queriendo contribuir por su parte a dar realidad al anuncio del Salvador:Vosotros lloraréis y plañiréis.

Sin embargo, las lágrimas de los cristianos encubren el gozo verdadero, y las destempladas risas de los mundanos abrigan la tristeza más profunda.

Acerquémonos, si no, al interior de los mundanos, y examinemos lo que les queda de positivo de todas susfesticholas, y no hallaremos otra cosa que tristeza y aflicción de espíritu.

Es condición del apetito el no saciarse, el desear siempre más. Por eso sucede al mundano que aunque se zambulla en un mar de goces, sale cada vez más sediento.

El avaro, no llega nunca a adquirir su última moneda. El que busca honores, ansía siempre subir más alto. El lujurioso, ni siquiera en lo más abyecto de su postración dice basta. La mujer que alimenta pensamientos de vanidad, no descansa en su afán de pasar por ídolo y dejarse adorar.

Todos se mueven en el torbellino del desasosiego, al propio tiempo que oyen allá en lo íntimo de su corazón la voz fatídica que les avisa de cuan efímero es aquello que ambicionan; voz que les sumerge en la desazón más inquietante.

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Eso son los goces del mundo. Cambiemos la hoja; dirijamos nuestra mirada a los que viven en medio de cruces, y la estampa se transformará por completo.

Los encontramos rebosando de paz y tranquilidad; participando ya del gozo indecible del Espíritu Santo.

Preguntémosles, no si quieren cambiar su vida por la del mundano que prospera, ya que tal pensamiento les horrorizará, sino simplemente si desean mitigar sus penas, y oiremos cómo contestan a coro: ¡Lejos de mí gloriarme en otra cosa que en la Cruz de Cristo!

Y es que en la Cruz del cristiano hay infinitamente más goce que en el febril regocijo del mundano, aunque parezca paradoja.

El justo posee la paz que engendra la virtud; el malvado se deshace en la inquietud que traen consigo su agitada vida, sus locas pretensiones, sus ansias nunca cumplidas.

Por último, conviene que reflexionemos en una verdad contenida en las palabras de Nuestro Señor.

Las alegrías de los mundanos incuban una tristeza mortal, que saldrá a luz el día de su muerte, para durar por toda una eternidad.

Las lágrimas de los justos, en cambio, encierran en germen un goce sempiterno, que amanecerá, asimismo, el día en que termine la farsa de este mundo.

Muy plásticamente nos lo ha enseñado el Salvador al comparar a los suyos con la mujer que da a luz en medio de dolores de parto; dolores que olvida con la vista del infante recién nacido.

Si pensáramos de este modo, no se escaparía de nuestros labios aquella queja que repiten con tanta frecuencia los cristianos tibios, cuando envidian la prosperidad de los mundanos, parangonándola con los sucesos adversos que suelen ser el pan cotidiano de los justos.

Desengañémonos. Hasta el fin de los tiempos ha de ser una realidad aquel anuncio del Salvador: Vosotros lloraréis... el mundo reirá.

Tratemos de robustecer nuestra fe y nuestra esperanza; de convencernos de que en este mundo no nos esperan dichas, sino penas; pero que en esas cruces se halla la verdadera alegría; y que ellas engendrarán un goce sempiterno.

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Mientras nos acercamos hoy a comulgar, volvamos a recrear nuestros oídos con el armonioso son delModicum. Un poquito y me veréis.

La visita que nos hace hoy el Señor es como un anticipo de la que nos hará después del poquito de tiempo de nuestra vida; y el gozo que con la presente visita percibimos, es como un preludio del gozo eterno que recibiremos en la gloria.

Pidamos a Jesús Sacramentado que nos aficione a aquellos goces y nos infunda la dulce nostalgia de la Patria.

Haz, Señor, que estos misterios mitiguen en nosotros los deseos terrenos, y nos enseñen a amar los celestiales (Secreta).

viernes, 27 de abril de 2012

Catequesis para adultos


Para todas las comunidades de la Arquidiócesis que deseen les informamos que el 7 de mayo a las 18 hs. comienzan los encuentros para todos los jóvenes y adultos que quieran recibir los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo-primera comunión-confirmación) los tres o algunos de ellos. Los interesados pueden venir directamente el día 7 o con previa inscripción o solicitar informes en catecumenadocatedral@gmail.com Los sacramentos serán administrados por el Sr. Arzobispo en torno al segundo fin de semana de julio.

lunes, 23 de abril de 2012

103º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina.



 
Comenzó la 103º reunión de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina.
Preside dicha Asamblea de la que participan un centenar de Obispos, Mons. José María Arancedo, Arzobispo de Santa Fe y Presidente de la CEA.
Las sesiones se iniciaron a las 16 hs. con un intercambio relacionado con la situación social y eclesial en el país.
A las 19.30 los Obispos participaron de la Misa de Apertura.
 

Iniciamos en esta Eucaristía la 103° Asamblea Plenaria del Episcopado Argentino. Este hecho es, ante todo, un motivo de gratitud a Dios. Venimos para expresar nuestro afecto colegial, guiar la acción evangelizadora de la Iglesia y afianzar nuestros lazos de comunión. Es un encuentro de pastores llamados a iluminar y a servir desde la Palabra de Dios el camino de la Iglesia en la Argentina. Necesitamos abrirnos con docilidad al Espíritu de Dios para ser discípulos del Señor en nuestro servicio. La imagen de Esteban, que acabamos de escuchar, es elocuente cuando se nos dice de él que, como hombre invadido por el Espíritu de Dios, todos: "quedaban admirados frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra" (Hech. 6, 10). La primacía de Dios era su fuente, su fortaleza y confianza.
Ante la pregunta de sus discípulos sobre qué debían hacer para realizar las obras de Dios, Jesús les responde: "La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado" (Jn. 6, 28). Este evangelio nos invita a renovar nuestra fe en el encuentro con Jesucristo, que es el bien más precioso de la Iglesia. Ella existe por la fe y vive para trasmitirla. En el marco del Año de la Fe , al que el Santo Padre nos convoca, nuestra Asamblea Plenaria adquiere un significado particular. Los obispos somos, ante todo, hombres de fe; somos creyentes llamados a servir la fe de nuestros hermanos. Es tiempo de gracia y purificación, tiempo de oración y fortalecimiento en la misión que se nos ha confiado. La finalidad del Año de la Fe es hacer de nosotros y de toda la Iglesia : "testigos creíbles y gozosos del Señor resucitado, capaces de indicar la puerta de la fe a tantas personas que buscan la verdad". Poner a alguien en contacto con Jesucristo es el primer acto de amor que humaniza y da sentido a su vida. Esta invitación refuerza el camino de la Misión Continental que nos señaló Aparecida y que venimos realizando.
La fe no es sólo algo interior, sino que implica un modo de vivir, debe hacerse cultura. "Una fe que no se hace cultura, nos recordaba el beato Juan Pablo II, es una fe no plenamente vivida ni totalmente asumida". La sabiduría del evangelio debe iluminar toda la vida del hombre. Frente a las dificultades que nos puede presentar un mundo alejado de Dios, no cabe la nostalgia del pasado sino el testimonio de una esperanza que se apoya en la certeza de nuestra fe en Jesucristo, que es el mismo: "ayer, hoy lo será siempre" (Heb. 13, 8). Cristo, que es lo más actual para el hombre y la medida de todo lo humano lo es, también, de la cultura. La fe no se impone, se ofrece como un don que busca la libertad del hombre. Su fuerza no es el proselitismo sino la atracción de la presencia y la belleza de su mensaje, que es la Persona misma de Jesucristo.
La cultura, como realidad dinámica que abarca la totalidad de los ámbitos en los cuales el hombre desarrolla sus "cualidades espirituales y corporales" es, además, el medio necesario para que el hombre y la sociedad alcancen "un nivel verdadera y plenamente humano" (cfr. GS 53). Hay definiciones y opciones llamadas a convertirse en leyes que, por su significado modélico en el ordenamiento jurídico de la sociedad, orientan el nivel de una comunidad y configuran una cultura. Esto no es ajeno a la fe en Jesucristo ni a la presencia de la Iglesia en el mundo. Elevar nuestra palabra en temas que hacen a la dignidad del hombre en la defensa de la vida en todo su desarrollo, como el valor de la familia fundada sobre el matrimonio junto a los derechos del niño, es un deber que nos compromete como hombres de fe en el ejercicio de nuestra responsabilidad pastoral.
En esta línea hemos destacado, en nuestras recientes Orientaciones Pastorales, la importancia de la relación entre Fe y cultura como un desafío y un servicio de la Iglesia en el mundo. En este ámbito adquiere toda su importancia el valor de la Catequesis como camino de la Iniciación Cristiana y de la Educación en todos sus niveles. No podemos hablar de evangelización y diálogo con la cultura si no partimos de la necesidad de ahondar el contenido de la fe por el camino de la formación. La primacía y la centralidad de su Palabra, como acontecimiento siempre nuevo que da vida y solidez a la fe, es nuestro primer servicio al hombre y la cultura. En este sentido la próxima celebración del IIIº Congreso Catequístico Nacional en Morón es una gracia que nos habla de la importancia de un sólido Itinerario Catequístico Permanente, que permita descubrir la vocación cristiana desde la vivencia de la fe en la inserción de la vida en cada comunidad eucarística dominical.
En la convocatoria al Año de la Fe el Santo Padre nos recuerda, además, que: "La fe sin la caridad no da fruto, y la caridad sin fe sería un sentimiento constantemente a merced de la duda. La fe y el amor se necesitan mutuamente" (PF 14). No cabe hablar, por ello, de una cultura cristiana que no tenga en la caridad su expresión mayor y comprobación. Cuando la Iglesia nos habla de "la solidaridad particular con los débiles y la opción preferencial por los pobres" (LPNE 32), no lo hace desde una postura ideológica sino desde un compromiso de fidelidad al evangelio. Nuestra cercanía al pobre, al que sufre, nace de una profunda actitud de fe, "que nos descubre el rostro del Señor en aquellos hermanos nuestros con quienes él se ha identificado y desde quienes nos interpela" (LPNE 27). Fe y Caridad, Verdad y Amor, es la fuente donde abreva la cultura cristiana.
En este marco las metas que nos propusimos en el camino hacia un: "Bicentenario en justicia y solidaridad", mantiene toda su actualidad. En ellas, el estudio y la docencia de la Doctrina Social de la Iglesia , como reflexión que nace del encuentro del evangelio con la realidad, adquiere un lugar relevante. Ella nos presenta una riqueza doctrinal orientada al desarrollo integral del hombre, a la vida de las instituciones en el marco del Bien Común, como a la equidad en las relaciones sociales. El reciente Congreso de Doctrina Social en Rosario, fue expresión de esa presencia y servicio de la Iglesia.
En esta rápida mirada a algunas opciones de nuestra Iglesia en Argentina, no puedo dejar de mencionar un tema más íntimo, tal vez más doméstico, pero no menos importante en la preocupación de nuestro ministerio episcopal. Me refiero al valor y necesidad de las vocaciones consagradas y sacerdotales. Es sugerente, al respecto, el lema que el Santo Padre ha elegido este año para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones: "Las vocaciones don de la caridad de Dios". La vocación tiene su fuente en Dios y se concreta en un llamado al servicio de su pueblo. A este tema lo hemos propuesto como un ámbito pastoral prioritario. En cuanto don reclama nuestra oración, pero como respuesta necesita crear las condiciones que permitan que el llamado sea reconocido, valorado y escuchado. Se abre aquí todo un camino creativo y estable de trabajo vocacional a nivel de toda la vida de la Iglesia.
Queridos hermanos, iniciamos con gozo una nueva Asamblea Plenaria. Venimos con nuestras preocupaciones pastorales, traemos las inquietudes de nuestras comunidades y agentes de pastoral, sacerdotes, diáconos, religiosos y laicos; conocemos la realidad con las urgencias, necesidades y esperanzas de nuestra gente. Pidamos al Señor la asistencia de su Espíritu, para que sea él quien oriente nuestras reflexiones y decisiones. Que María Santísima, Nuestra Madre de Luján, nos acompañe y enseñe a ser discípulos y misioneros de su Hijo, Nuestros Señor Jesucristo. Amén.
Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
 
 

Libro muestra fervor religioso de Semana Santa en pueblo azotado por terrorismo.

LIMA, 16 Abr. 12 (ACI/EWTN Noticias).-El libro "Apu Yaya, Semana Santa en Ayacucho", de Paul Zink Yi, recoge el fervor religioso que viven en Semana Santa los pobladores de Ayacucho, departamento del Perú que sufrió los embates del terrorismo en la década de los '80 y '90. 

El libro, recientemente presentado por el Instituto Cultural Teatral y Social ICTYS y auspiciado por Pacífico Seguros, muestra cómo la celebración de la Semana Santa en Ayacucho no es sólo una tradición del pasado, sino también una ventana hacia el futuro "que señala un camino de perdón y reconciliación, expresión de la esperanza de un pueblo que representa al Perú en su esfuerzo por avanzar hacia un futuro mejor".

Paul Zink Yi, fotógrafo y comunicador, miembro del Sodalicio de Vida Cristiana, considera que su trabajo manifiesta que para construir el futuro de un país, en este caso el Perú, es necesario conocer su historia, raíces e identidad, "de lo cual esta celebración es un gran símbolo".

El director del Instituto ICTYS, Javier Leturia, manifestó que "el libro es una invitación a ir más allá de lo inmediato, a dejar lo superficial y descubrir la riqueza de una tradición que se renueva año tras año".

Por su parte, el Arzobispo Emérito de Ayacucho, Mons. Luis Sebastiani Aguirre, recordando los difíciles años de violencia por los que pasó Ayacucho resaltó que la Semana Santa es celebrada desde hace más de 400 años por quienes "saben celebrar el aleluya de la Cruz y de la Resurrección, y lo saben porque han sufrido y aman la vida, pues han visto de cerca la muerte".

Obispo masón.


Red Patriotica Argentina 



Para él, las dos instituciones, que tuvieron grandes diferencias en el pasado, ahora son lo suficientemente maduras como para prosperar en un futuro diálogo fructífero.
El obispo Demetrio Valentini, Obispo de Jales (a la derecha en la foto) Durante la ceremonia de entrada en la Logia Masónica Balthazar Coronel (intencionalmente se omitió “Su Excelencia” antes del nombre del obispo. Definitivamente quería negar no sólo la dignidad episcopal, sino también apareciendo en camisa y pantalones aunado también asistiendo al templo masónico durante un ritual oficial. Pero así tal vez sea mejor. Vestido con una sotana y mandil ¡habría sido peor!)
Tomando un discurso Martes, 10 de abril 2012 para conmemorar el 53 aniversario de la Logia Masónica “Baltazar Coronel,” el obispo de Jales, D. Demetrio Valentini, dijo que hay un clima propicio para la reconciliación entre la Iglesia católica y la masonería
Para él, las dos instituciones, que tuvieron grandes diferencias en el pasado, ahora son lo suficientemente maduras como para prosperar en un futuro diálogo fructífero.
El obispo Demetrio, que tiene 71 años, recordó que todavía le quedan cuatro de actividad como obispo (a los 75 años de edad deben presentar una carta de “renuncia”) y que durante este tiempo trabajará para asegurar que la Iglesia Católica se acerque a la masonería.
También dijo que Ahora tiene 10 años trabajando en esta dirección, y el comienzo de las negociaciones (tan leve en Brasil) ha sido posible gracias al Cardenal D. . Lorscheider, ya fallecido.
 Enviado por el lector Gabriel Dubini

jueves, 19 de abril de 2012

Cardenales agradecen a Benedicto XVI su "servicio de amor" .

VATICANO, 16 Abr. 12 (ACI).-Los miembros del Colegio Cardenalicio agradecieron al Papa Benedicto XVI su "servicio de amor" al frente de la Iglesia, momentos antes de la Misa de Acción de Gracias celebrada hoy por el cumpleaños 85 del Santo Padre y el séptimo aniversario de su pontificado.

"Hace siete años, el Señor le pidió un gran gesto de amor diciéndole, como un día dijo a Pedro: 'Si me amas, apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas'. Con la generosidad de siempre, Usted dijo 'sí', iniciando su ministerio petrino. Hoy, nosotros, con motivo de su cumpleaños, queremos agradecerle la solicitud con que ejerce este servicio de amor", expresó el Cardenal decano Ángelo Sodano en la Capilla Paolina del Palacio Apostólico.

Añadió que "no es una casualidad que su primera encíclica fuera un himno al amor que es Dios, como a ese amor que debe animar a todo pastor, llamado a iluminar el mundo con la luz de Dios y, de esa manera también con el calor de su amor".

"Padre santo, que el Señor siga estándole cerca, cumpliendo la promesa anunciada por Dios al hombre justo en el Salmo 90: 'Le saciaré de muchos días y le haré ver mi salvación'", concluyó.

Benedicto XVI nació el 16 de abril de 1927 en la localidad bávara de Marktl am Inn (Alemania). Además, el 19 de abril, celebrará el séptimo aniversario de su elección como Papa.

Luego de presidir la Eucaristía, Benedicto XVI saludó a los obispos de Baviera y recibió a una delegación de esa región alemana.

miércoles, 18 de abril de 2012

Fiesta Grande de San Expedito.


Arzobispado de Buenos Aires

OFICINA DE PRENSA




Fiesta Grande de San Expedito
Jueves 19 de Abril


“San Expedito ayúdanos a ser testigos de Cristo”

Como todos los años desde el 2004, en la Iglesia de Balvanera ( Bartolomé Mitre 2411) se venera al Santo de las Causas Justas y Urgentes con una gran convocatoria de fieles: el año pasado concurrieron alrededor de 250.000 personas a lo largo del día. Esta devoción se extiende a lo largo de toda la Argentina y en varios países de América Latina haciendo volver a muchos a la confesión de la fe cristiana.

El Pbro. Juan Carlos Ares , párroco de la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, dijo que “con el lema queremos expresar lo que provoca nuestra peregrinación hacia el Santuario: la confesión de la Fe, la misma fe que impulsó a nuestro santo Patrono a dar testimonio de amor a Cristo dando su vida en el martirio. Como decían nuestros Obispos latinoamericanos en Aparecida: La decisión de partir hacia el santuario ya es una confesión de fe, el caminar es un verdadero canto de esperanza, y la llegada es un encuentro de amor, por eso le pedimos a San Expedito, junto a tantas causas justas y urgentes, poder ser nosotros también testigos de fe, esperanza y amor”.

San Expedito, Patrono de las causas justas y urgentes, provenía de una familia patricia, siguió la carrera militar y llegó a ser Comandante de las legiones romanas. Fue designado en Melitene (ciudad de la antigua Capadocia-Armenia , región de la actual Turquía ); recibía una paga generosa, gozaba de todos los privilegios de las clases superiores pero en su corazón se encendía la llama de la fe cristiana a medida que iba conociendo la prédica y el testimonio de los cristianos. Luego de una batalla, decidió convertirse pero, cuenta la tradición, que ante su inminente decisión, se le apareció un cuervo que trató de persuadirlo al grito de “Cras”, que significa “mañana" en latín. Al instante, reaccionó, respondiendo: “Hodie”, cuyo significado es “Hoy” y agregando: “No lo dejaré para mañana, HOY seré cristiano” pisoteó al cuervo, dejando inquebrantable su opción de fe. Junto a otros soldados conversos murió mártir en la persecución de Docleciano, en el año 303. La confesión de la fe impulsó a dar “testimonio de amor a Cristo dando su vida en el martirio”. (Himno a S. Expedito)

La  Fiesta se iniciará a la 0 horas del Jueves con la Apertura Solemne del Templo y la Misa de inicio, y el Templo estará abierto todo el día hasta las 23 hs.

  • 0 hs. Apertura del Santuario, con repique de campanas. Entrada al templo con bendición y celebración de la Misa a cargo de Mons. Vicente Bokalic, Vicario de la Zona Centro y Obispo Auxiliar de Buenos Aires. El templo permanecerá abierto toda la noche
  • 6:00 hs. Misa por la Paz y la Justicia.
  • 7:30 hs. Misa por el Trabajo.
  • 9:00 hs. Misa por la Vida.
  • 10:30hs. Misa por la Salud de los Enfermos
  • 12:00hs. MISA CENTRAL (en la calle) por las Causas Justas y Urgentes, presidida por Mons. Enrique Eguía Seguí, Vicario de la Zona Belgrano y Auxiliar de Buenos Aires.
  • 14:00hs. Misa (en la calle) por las Familias.
  • 15:30hs. Misa (en la calle) por la Solidaridad con los más pobres.
  • 17:00hs. PROCESIÓN de la Imagen Peregrina de San Expedito por las calles del barrio, presidida por el Pbro. Juan Carlos Ares , párroco y rector del Santuario y acompañados por la Fanfarria del Regimiento Nº1 Patricios.
  • 18:00hs. HORA SANTA, Adoración a Jesús Eucaristía en el Templo.
  • 19:30hs. Misa por la Misión de la Iglesia.
  • 21:00hs. Misa por nuestro País.

Oración a San Expedito
¡Glorioso San Expedito!,
que intercedes por las causas justas y urgentes,
ayúdame en este momento de aflicción.
Intercede por mi pedido ante nuestro Señor Jesucristo.
Tu, que eres el Santo de la fidelidad y el coraje.
Atiende a mi pedido..................(nuestra necesidad),
escúchame y protégeme de todo mal.
Te pido por mi familia y que descienda la paz.
Haz que me una cada día más a Jesús
y a María su Madre para que convierta mi
corazón y llegue a gozar un día de su presencia. Amén.

Avisos importantes:
•        El Templo estará abierto todo el día hasta las 23 hs.
•        Cada 15 minutos hay bendiciones de objetos religiosos (en el Tempo o afuera en el escenario)
•        No es necesario hacer la cola para ingresar al Templo. La cola es para tocar la imagen del Santo (trayecto de la cola: Azcuénaga-Bme. Mitre – Pasteur – Perón – Larrea – Av. Rivadavia)
•        Se pueden traer velas y flores para ofrecer a San Expedito, pero se pide al peregrino cambie esa ofrenda por alimentos no perecederos para los más necesitados.
Muchas gracias.



PARA MAYOR INFORMACIÓN:

Sra. Marta Perisolo (pueden solicitar entrevista con el Padre Juan Carlos Ares )
Encargada de Prensa del Santuario
(011) 15-5160-0224

Parroquia Nuestra Señora de Balvanera
Bartolomé Mitre 2411( Bartolomé Mitre y Azcuénaga)
(011) 4951-2218
seguinos en facebook: Santuario San Expedito



Lic. Federico Wals
Oficina de Prensa
Av. Rivadavia 413 5º 
(C1002AAC) - Ciudad de Buenos Aires
República Argentina
Tel/Fax: (+5411) 4342-0580