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miércoles, 29 de febrero de 2012

Llegada al país del nuevo Nuncio Apostólico, S.E.R. Mons. Emil Paul Tscherrig.


Arzobispado de Buenos Aires
OFICINA DE PRENSA


Agradecemos su difusión



INVITACION DE LA COMISIÓN EJECUTIVA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA


Con motivo de la llegada al país del nuevo Nuncio Apostólico, S.E.R. Mons. Emil Paul Tscherrig, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina , invita a todo el pueblo de Dios a la misa que se celebrará en la Catedral de Buenos Aires ellunes 5 de marzo a las 18.00 hs. para dar la bienvenida a nuestra patria al Delegado del Papa Benedicto XVI.




Para mayor información:
Conferencia Episcopal Argentina
Oficina de Prensa
(011) 4328-0859 int. 135





Lic. Federico Wals
Oficina de Prensa
Tel: (011) 4342-0580

domingo, 26 de febrero de 2012

EL PADRE SÁNCHEZ ABELENDA Y SU MISAL ROMANO.


CABILDO - Por la Nación contra el caos 



  
Seguramente no sabría ni el día ni la hora de su muerte, pero sí conocía qué equipaje acompañaría sus restos en el momento del tránsito supremo: “¿Sabés con qué me van a enterrar a mí? Con esto”. Y aferraba su Missale Romanum, el Misal de altar con los textos y rúbricas de la vieja Misa tridentina, en buen latín y con sus páginas fatigadas por el uso constante.
  
Toda la vida del Padre Sánchez fue prácticamente eso: aferrarse al Misal de su ordenación con una sublime, deliciosa, terca obstinación de fiel infante de Nuestra Señora. Como la tortuga de la fábula campera de uno de sus amigos y maestros predilectos, el Presbítero y Doctor Raúl Sánchez Abelenda dejó sus huellas firmemente impresas luego de su partida, como última y silente predicación, para marcar el camino hacia Dios.

Por llevar siempre entre sus manos ese Canon invariable, lo echaron de mala manera de su iglesia de la Inmaculada Concepción de la calle Independencia, a metros de la Avenida 9 de Julio, y debió refugiarse en su inhóspita trinchera de un departamento atosigado de libros y cabos de velas en la calle Peña al 2200. Allí celebraba el Santo Sacrificio e impartía los sacramentos a fieles de todas las edades que acudían a él buscando el consuelo de su palabra y sus manos consagradas. Cualquier hora era buena para tocarle el timbre y recibir su absolución y consejos sabios. El sacerdote gruñón y de carácter muchas veces intratable se transformaba en corderito manso y humilde de corazón cuando escuchaba a los penitentes, y todo su hogar era confesionario de campaña, hospital de almas, fábrica de gracia para católicos que buscaran cielo, según el decir feliz de otro querido amigo fallecido, don Ángel L. Salvat.
  
Había aprendido palabra por palabra el ordo missæ, a fuerza de repetirlo diariamente, envuelto en sus ornamentos gastados por una vida de uso. Pero no aprendió jamás a moderar sus respuestas cuando cualquier hereje o deslenguado del pelaje que fuera, con o sin mitra, con o sin sotana, con o sin cargo público, ofendía a la Santa Madre Iglesia. En esos casos mutaba sus pequeños cigarrillos negros por imaginarias espadas blancas y largas con las cuales arremetía, como Matamoros del siglo XX, descabezando las hidras contemporáneas que todo lo envilecen y degradan. Recordamos sobre todo cómo frenaba al mismísimo Cardenal Primado a fuerza de gritos en los actos donde Antonio Quarracino —de él hablamos, en este caso— desgranaba su generoso parloteo inconsistente y pletórico de Gas Atontador de Feligreses Mistongos.
  
Debatiéndose taciturnamente al ajedrez —como escribiría Borges— con otro sacerdote inconmoviblemente fiel los domingos al atardecer, o recitando el Oficio Divino entre mate y mate de su desayuno, mientras apuntaba ideas para el sermón de la próxima semana, el Padre intercalaba largas citas en latín y griego con la soltura con la que cualquier persona repite el nombre de la calle en donde vive. Y no se privaba de insultar en español clásico al político de turno que mereciera una flor nueva de epítetos viejos por sus malandanzas democráticas. Pero en sus artículos no condescendía nunca con la palabra soez, y eran breves veneros de enseñanza, firmados habitualmente con el seudónimo de Recaredo Garay o A.T.D.L.D. Preguntado alguna vez sobre el sentido de esta sigla, respondió casi con sorpresa: “¿Y qué va a ser? Adoro Te Devote Latens Deitas, m'hijo”.
  
Hace hoy dieciséis años que fue llamado a rendir examen ante el Supremo Tribunal. Descontamos que habrá aprobado con honores y felicitación rubricada el ingreso al Paraíso. Su alma verá ya la Belleza Increada, al Dios al que sirvió a tiempo y a destiempomientras estaba revestido de su carne mortal. Sus despojos, que esperan la resurrección de la carne en un pequeño cementerio de La Reja, fueron enterrados abrazando el Missale Romanum, tal como anhelaba.
  
Pidamos a Dios Todopoderoso por su alma. Y animémonos, también, a pedirle al Padre Sánchez Abelenda que interceda por nosotros y por su Patria terrena, a la que amaba ilimitadamente. Si en este mundo pedía tanto por sus amigos y por su tierra, ahora, que habrá ya recibido el céntuplo prometido a los que todo lo dejaran por el Señor, ¿cuánto más podrá conseguirnos?
  
Álvaro Manuel Varela
     

viernes, 24 de febrero de 2012

Inauguran exposición sobre Sábana Santa en Catedral de Málaga.

MÁLAGA, 22 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-El Obispo de Málaga (España), Mons. Jesús Catalá, y el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, inauguraron la exposición "La Sábana Santa" en la Catedral de Málaga, que abrió sus puertas desde el 21 de febrero de 9 a.m. a 9 p.m. todos los días. 

Se trata de la primera muestra itinerante sobre la Sábana Santa de Turín, una de las reliquias más estudiadas en la historia de la humanidad, y Málaga es la primera ciudad del mundo, y la única de toda Andalucía, en acoger esta exposición que posteriormente recorrerá otras ciudades de Europa y América.

La exposición muestra, entre otros detalles, el tipo de cardo con que se creó la corona de espinas, reproducciones de lanzas romanas y de látigos terminados en bolas de plomo y polen de plantas propias de Jerusalén. 

La muestra, situada en un ambiente de la Catedral, ocupa 600 metros y está dividida en doce salas. 

Mons. Catalá señaló que la muestra irrumpe en el diálogo fe-cultura ya que todos los avances de la ciencia van en sintonía con la fe cristiana, "en esta exposición veremos que no hay oposición entre la fe y la ciencia", indicó.

Asimismo, el Prelado expresó su deseo de que quienes visiten el manto sagrado lo hagan "con los ojos y la inteligencia abiertos", porque "quizá saldrán con una luz nueva".

Papa: Miércoles de Ceniza recuerda que somos mortales y que Dios nos abre puertas del cielo.

VATICANO, 23 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-En la Misa de Miércoles de Ceniza que presidió ayer, el Papa Benedicto XVI explicó que las cenizas recuerdan al hombre su condición de mortal, pero no para desesperarse, sino para acoger a Dios que con su Resurrección abre a los hombres las puertas del cielo.

El Papa presidió ayer la tradicional procesión penitencial desde la Iglesia de San Anselmo del Aventino hasta la basílica de Santa Sabina, en la misma colina romana. Tomaron parte en ella numerosos cardenales, arzobispos y obispos, así como los monjes benedictinos de San Anselmo, los sacerdotes dominicos de Santa Sabina y los fieles. 

Tras la procesión, Benedicto XVI presidió la celebración Eucarística con el rito de la bendición y la imposición de la ceniza. El Papa la recibió de manos del Cardenal Josef Tomko, titular de la basílica, y seguidamente la impuso a los cardenales y a algunos monjes, religiosos y fieles. 

Después de la proclamación del Evangelio, pronunció una homilía en la que explicó el significado del signo litúrgico de la ceniza, "un elemento de la naturaleza que se convierte en la liturgia en un símbolo sacro, muy importante en esta jornada que da inicio al itinerario cuaresmal".

"La ceniza es uno de esos signos materiales que llevan el cosmos al interior de la liturgia. (…) Se trata de un signo no sacramental, pero ligado a la oración y la santificación del pueblo cristiano". 

De hecho, antes de imponerla sobre la cabeza de los fieles, el sacerdote bendice la ceniza; una de las fórmulas de bendición hace referencia al pasaje del Génesis que acompaña el gesto de la imposición: "Polvo eres y al polvo volverás". Se trata de las palabras con las que concluye el juicio pronunciado por Dios después del pecado original. 

A causa del pecado de Adán, Dios maldice la tierra de la que éste había surgido, cuando, tras la creación del mundo, "el Señor formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo". 

En este punto, el Papa señaló que "el signo de la ceniza nos lleva al gran relato de la creación, en el que se dice que el ser humano es una singular unidad de materia y soplo divino, mediante la imagen del polvo de la tierra plasmado por Dios y animado por su aliento". 

"Podemos observar que, en la narración del Génesis, el símbolo del polvo experimenta una transformación negativa a causa del pecado. Antes de la caída, la tierra posee una potencialidad totalmente buena" que "recuerda el gesto creador de Dios, abierto a la vida"; después del pecado y la consiguiente maldición divina, "se convierte en signo de un inexorable destino de muerte: 'Polvo eres y al polvo volverás'".

La tierra sigue, pues, la suerte de la humanidad, y le concederá sus frutos sólo a cambio de "dolor" y del "sudor de la frente". 

Sin embargo, "esta maldición de la tierra tiene una función medicinal para el hombre, ya que la 'resistencia' que le opone le ayuda a mantenerse en sus límites y a reconocer su propia naturaleza". 

"Esto significa que la intención de Dios, que es siempre benéfica, es más profunda que la maldición. Ésta es debida no a Dios, sino al pecado; pero Dios la inflige porque respeta la libertad del hombre y sus consecuencias, incluso las negativas". 

Sin embargo, el Señor, junto al "justo castigo, desea anunciar también una vía de salvación que pasará precisamente a través de la tierra, del polvo, de la carne que será asumida por el Verbo".

La Liturgia del miércoles de Ceniza retoma las palabras del Génesis desde esta perspectiva salvífica, como "invitación a la penitencia, a la humildad, a tener presente la propia condición mortal, pero no para caer en la desesperación, sino para acoger, en esta mortalidad nuestra, la impensable cercanía de Dios que, más allá de la muerte, abre el paso a la resurrección, al paraíso finalmente reencontrado".

"La posibilidad del perdón divino depende esencialmente del hecho de que Dios mismo, en la persona de su Hijo, ha querido compartir nuestra condición, pero no la corrupción del pecado. El Padre lo ha resucitado con la potencia de su Santo Espíritu y Jesús, el nuevo Adán, se ha transformado (…) en la primicia de la nueva creación". 

Benedicto XVI dijo luego que "el Dios que echó a nuestros progenitores del Edén ha mandado a su propio Hijo a la tierra devastada por el pecado para que nosotros, hijos pródigos, podamos volver, arrepentidos y redimidos por su misericordia, a nuestra verdadera patria". 

"Que así sea –concluyó– para cada uno de nosotros, para todos los creyentes, para todo hombre que humildemente reconoce que necesita salvación".

jueves, 23 de febrero de 2012

Sacerdote alienta ayuno y abstinencia en medio del mundo que empuja al placer.

MÉXICO DF, 22 Feb. 12 (ACI).-El sacerdote de la Arquidiócesis de México (México), P. Sergio Román, señaló que el ayuno "tiene un sentido espiritual" y por ello alentó a los fieles a demostrar que pueden disciplinar sus deseos "en un tiempo en el que nos domina el deseo de dar placer al cuerpo".

"En todas las espiritualidades, cristianas y no, el ayuno es una disposición previa para que el espíritu humano se encuentre con Dios, libre de los apetitos materiales. Quizás nos sirva como ejemplo el que cuando hacemos algo que nos apasiona nos olvidamos hasta de comer. Dios nos debe apasionar", afirmó en un artículo titulado "Los mandamientos de la Iglesia", publicado hoy en el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México.

El sacerdote recordó que el ayuno, junto con la limosna y la oración, son tres medios que en Cuaresma propone la Iglesia para lograr la penitencia, que es la reparación del daño hecho por los pecados y cuyo perdón es un "regalo de Jesús totalmente inmerecido por nosotros".

Asimismo, el P. Román explicó que ayunar también tiene un sentido social. "Los Papas actuales nos piden que entreguemos el fruto de nuestro ayuno a los hermanos que siempre ayunan. El hambre es una realidad muy cercana a nosotros. Esta cuaresma debemos buscar el medio de hacer llegar a los hambrientos el pan que nos quitamos de la boca", señaló.

El sacerdote reiteró su invitación a realizar estas prácticas porque "en el ayuno y la abstinencia cuaresmales tenemos los católicos una oportunidad de ser coherentes y de dar testimonio de nuestra fe".

Sacerdote alienta ayuno y abstinencia en medio del mundo que empuja al placer.

MÉXICO DF, 22 Feb. 12 (ACI).-El sacerdote de la Arquidiócesis de México (México), P. Sergio Román, señaló que el ayuno "tiene un sentido espiritual" y por ello alentó a los fieles a demostrar que pueden disciplinar sus deseos "en un tiempo en el que nos domina el deseo de dar placer al cuerpo".

"En todas las espiritualidades, cristianas y no, el ayuno es una disposición previa para que el espíritu humano se encuentre con Dios, libre de los apetitos materiales. Quizás nos sirva como ejemplo el que cuando hacemos algo que nos apasiona nos olvidamos hasta de comer. Dios nos debe apasionar", afirmó en un artículo titulado "Los mandamientos de la Iglesia", publicado hoy en el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México.

El sacerdote recordó que el ayuno, junto con la limosna y la oración, son tres medios que en Cuaresma propone la Iglesia para lograr la penitencia, que es la reparación del daño hecho por los pecados y cuyo perdón es un "regalo de Jesús totalmente inmerecido por nosotros".

Asimismo, el P. Román explicó que ayunar también tiene un sentido social. "Los Papas actuales nos piden que entreguemos el fruto de nuestro ayuno a los hermanos que siempre ayunan. El hambre es una realidad muy cercana a nosotros. Esta cuaresma debemos buscar el medio de hacer llegar a los hambrientos el pan que nos quitamos de la boca", señaló.

El sacerdote reiteró su invitación a realizar estas prácticas porque "en el ayuno y la abstinencia cuaresmales tenemos los católicos una oportunidad de ser coherentes y de dar testimonio de nuestra fe".

El Papa: En Cuaresma vemos que Dios nos da la victoria pese a zozobras de la vida.

VATICANO, 22 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-En el inicio de la Cuaresma hoy, Miércoles de Ceniza, el Papa Benedicto XVI reflexionó sobre este tiempo de preparación para la Pascua y exhortó a ver que el Señor da a los fieles la victoria a pesar de las zozobras de la vida.

Ante casi 8 mil fieles presentes en el Aula Pablo VI en el Vaticano, el Santo Padre exhortó, hablando en español, a que "durante la Cuaresma, a imitación del Señor, sintamos cómo Dios fortalece nuestro espíritu y nos da la victoria, pese a las zozobras de la vida presente".

Benedicto XVI alentó además a que en Cuaresma los fieles encuentren "nuevo valor para aceptar con paciencia y fe cualquier situación de dificultad, aflicción y de prueba, sabiendo que el Señor hará surgir de las tinieblas el nuevo día". 

"Y si somos fieles a Jesús siguiéndolo por el camino de la Cruz, el claro mundo de Dios, el mundo de la luz, la verdad y la alegría, nos será dado de nuevo".

El Papa explicó que en la Iglesia antigua, la Cuaresma era el tiempo en el que los catecúmenos iniciaban su camino de fe y conversión para recibir el bautismo. 

Poco a poco, todos los fieles fueron invitados a vivir este periodo de renovación espiritual. De este modo, "la participación de toda la comunidad en los diversos pasajes del itinerario cuaresmal subraya una dimensión importante de la espiritualidad cristiana: gracias a la muerte y resurrección de Cristo, la redención alcanza no a unos pocos, sino a todos".

El Papa explicó que "el tiempo que precede la Pascua es un tiempo de 'metanoia', el tiempo del cambio, del arrepentimiento; el tiempo que identifica nuestra vida y toda nuestra historia con un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos".

La Iglesia denomina este tiempo "Cuadragésima", tiempo de cuarenta días, con una referencia precisa a la Sagrada Escritura, ya que "cuarenta es el número simbólico con el que el Antiguo y el Nuevo Testamento representan los momentos principales de la experiencia de fe del Pueblo de Dios". 

"Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, del retorno al Señor, de la conciencia de que Dios es fiel a sus promesas, (…) un tiempo dentro del que es preciso decidirse a asumir las propias responsabilidades sin aplazarlas ulteriormente. Es el tiempo de las decisiones maduras".

Noé transcurre 40 días en el arca a causa del diluvio, y luego ha de esperar otros 40 antes de poder bajar a tierra firme. Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí para recoger los Mandamientos. El pueblo hebreo peregrina 40 años por el desierto, y goza luego de otros 40 de paz bajo el gobierno de los Jueces.

En el Nuevo Testamento, Jesús se retira a orar al desierto durante 40 días antes de iniciar la vida pública, y, después de la resurrección, instruye a los discípulos durante 40 días antes de ascender al Cielo.

La liturgia de la Cuaresma, señaló el Papa, "tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual –a la luz de esta larga experiencia bíblica– y, sobre todo, de imitación de Jesús, que en los 40 días que pasó en el desierto nos enseñó a vencer la tentación con la Palabra de Dios".

"Jesús se dirige al desierto para estar en profunda unión con el Padre. Esta dinámica es una constante en la vida terrena de Jesús, que busca siempre momentos de soledad a fin de rezar al Padre y permanecer en íntima y exclusiva comunión con Él, para volver luego en medio de la gente". 

En este tiempo de "desierto", continuó el Santo Padre, "Jesús es asaltado por la tentación y las seducciones del maligno, quien le propone una vía mesiánica alejada del proyecto de Dios porque pasa a través del poder, el éxito, el dominio, en lugar de pasar por el amor y el don total en la Cruz".

Benedicto XVI señaló que la Iglesia peregrina por el "desierto" del mundo y de la historia, formado por el aspecto negativo de la realidad: "la pobreza de palabras de vida y de valores, el secularismo y la cultura materialista, que encierran a la persona en el horizonte mundano de la existencia sin ninguna referencia a lo trascendente". 

"En este ambiente, el cielo sobre nosotros es oscuro, porque está cubierto por las nubes del egoísmo, la incomprensión y el engaño. No obstante, también para la Iglesia de hoy el tiempo del desierto puede transformarse en tiempo de gracia, ya que tenemos la certeza de que, incluso de la roca más dura, Dios puede hacer brotar agua viva que refresca y restaura". 

Al término de la catequesis, Benedicto XVI saludó en varios idiomas a los peregrinos; hablando en polaco, subrayó que "el ayuno y la oración, la penitencia y las obras de misericordia" son los principales medios para preparar la celebración de la Pascua.

El Papa dio también una especial bienvenida a los fieles del Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, erigido hace poco más de un año, dentro del territorio de Inglaterra y Gales, para los grupos de sacerdotes y fieles anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica.

martes, 21 de febrero de 2012

Mons. Gómez: Ayuno, oración y limosna ayudan a vivir verdades de la fe.

LOS ANGELES, 20 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-El Arzobispo de Los Ángeles (Estados Unidos), Mons. José Gómez, invitó a los fieles a practicar el ayuno, la limosna y la oración, porque con estas disciplinas de Cuaresma "aprendemos a vivir las verdades que Jesús nos enseñó".

"A través del ayuno, la limosna y la oración, encontramos un camino para romper todas las prisiones que hacemos para nosotros mismos. Por su gracia, aprendemos a negarnos a nosotros mismos y nuestras necesidades. Y encontramos que podemos abrir nuestros corazones a Dios y abrir nuestras manos para dar a nuestros prójimos en necesidad", afirmó en un artículo publicado en Vida Nueva el 16 de febrero.

Mons. Gómez dijo que la Cuaresma recuerda que el hombre necesita crecer en virtud y santidad para adquirir la fortaleza que le ayudará a lo largo del camino de nuestra peregrinación.

Así como Cristo después de su bautismo, añadió, los seres humanos "somos enviados al desierto de nuestro mundo". Sin embargo, "el hermoso mensaje de Cuaresma es que nosotros nunca estamos solos en el desierto de nuestra jornada de fe. Todo lo que enfrentamos en nuestra vida, Jesús lo ha enfrentado antes que nosotros".

"Al hacer nuestro camino de peregrinos a través del desierto de este mundo, Jesús está con nosotros siempre en su Iglesia. Él nos da nuestro pan diario, en la Palabra que viene de la boca de Dios; en el Pan de los Ángeles que recibimos en la Sagrada Eucaristía. Él nos perdona nuestros pecados en el sacramento de la Reconciliación", afirmó.

El Arzobispo de Los Ángeles invitó a los fieles a orar unos por otros y a pedir a la Virgen "que haga de esta temporada para todos nosotros, un hermoso tiempo de penitencia, purificación y conversión, mientras buscamos imitar a su Hijo". 

El Papa: Unidad de Iglesia Católica es don divino que debe defenderse.

VATICANO, 20 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-Al recibir esta mañana a los 22 nuevos cardenales que creó el sábado, el Papa Benedicto XVI señaló que la unidad de la Iglesia Católica es un don de Dios que debe defenderse y que se debe acrecentar.

En la audiencia en la que recibió a los cardenales, acompañados de sus familiares, amigos y fieles llegados desde distintas partes del mundo, el Santo Padre pronunció un discurso en distintos idiomas. En italiano alentó a los nuevos purpurados a ser "fervorosos y valientes testimonios de Cristo".

En francés el Santo Padre dijo que la sociedad actual "atraviesa momentos de incertidumbre y duda (y por eso) necesita la luz de Cristo". Asimismo invitó a todos los cristianos "a dar testimonio de ella con fe y coraje", manifestando al mismo tiempo el deseo de que el tiempo de Cuaresma, que se inicia el miércoles 22 de febrero, Miércoles de Ceniza, "favorezca el rencuentro con Dios".

En castellano, el Papa se dirigió al nuevo Cardenal español, Santos Abril y Castelló, Arcipreste de la Basílica Santa María la Mayor, e invitó a "todos a acompañar con sus plegarias y cercanía espiritual a los nuevos miembros del Colegio de cardenales para que, llenos de amor a Dios y estrechamente unidos al Sucesor de Pedro, continúen la misión espiritual y apostólica con plena fidelidad al Evangelio".

En la parte final de su discurso, nuevamente en italiano, Benedicto XVI resaltó que la creación de los nuevos cardenales "es un motivo para reflexionar sobre la misión universal de la Iglesia en la historia de la humanidad: en las vicisitudes humanas, a menudo tan agitadas, la Iglesia está siempre viva y presente, llevando a Cristo que es luz y esperanza para la humanidad entera". 

"Permanecer unidos a la Iglesia y al mensaje de salvación que difunde significa anclarse a la Verdad, reforzar el sentido de los valores verdaderos, permanecer serenos ante cualquier acontecimiento".

Para concluir el Papa alentó a "permanecer siempre unidos a vuestros pastores, como también a los nuevos cardenales, para estar en comunión con la Iglesia". 

"La unidad en la Iglesia es un don divino que hay que defender y acrecentar. Confío a los cardenales y a los fieles que los acompañan a la protección de la Madre de Dios y de los apóstoles Pedro y Pablo".

lunes, 20 de febrero de 2012

Pensamientos cuaresmales.


CABILDO - Por la Nación contra el caos




EL PARA MÍ Y YO PARA ÉL


                    “Dilectus meus mihi et ego illi”
                    “Mi amado para mí y yo para Él” (Cantares, II 16)

Ser poseído de Jesús y poseerlo, he ahí el soberano reinado del amor; he ahí la vida de unión entre Jesús y el alma alimentada con el don recíproco de entrambos.  El amado es mío en el Santísimo Sacramento, porque se me da en don entero y perfecto, personal y perpetuo: así debo ser también yo suyo.

Dilectus meus mihi.  En cualesquiera otros misterios, en todas las demás gracias Jesucristo nos da alguna cosa: su gracia, sus merecimientos, sus ejemplos.  En la sagrada Comunión se da por entero a sí propio.  Se da con entrambas naturalezas, con las gracias y merecimientos de todos los estados por donde pasó.  ¡Qué don!  Totum tibi dedit qui nihil sibi reliquit: Quien lo da todo es el que nada guarda para sí.  ¿No es así el don eucarístico?  ¿De dónde sino de su Corazón abrasado de ilimitado amor al hombre le pudo nacer a Nuestro Señor el pensamiento de darse en esta forma?  ¡Corazón de Jesús, Corazón infinitamente liberal, sed bendito y alabado por siempre!
Como Jesucristo nos ama a cada uno individualmente, se da también a cada uno de nosotros.  Poco suele conmover el amor general.  Mas al amor que personalmente se nos demuestra ya no resistimos.  Hermosísimo es el que Dios haya amado al mundo; pero que me ame a mí, que me lo diga y que para persuadirme de ello se me dé: he aquí el triunfo de su amor.  Porque Jesús viene para mí; podría decir que viene para mí solo.  Soy el fin de este misterio de poder y amor infinitos que se realiza sobre el altar, pues en mí tiene su término y en mí se consuma.  ¡Oh amor!   ¿Qué os podré dar en correspondencia?  ¡Ocuparse así Jesucristo en pensar en mí, pobre criatura; llegar a ser yo el fin de su amor!  ¡Oh, vivid, Dios mío, y reinad en mí; no quiero que me hayáis amado en balde!
No se arrepiente Dios de habernos hecho este magnífico don, sino que lo hace para siempre.  No deja de inspirar algún temor o tristeza una felicidad que debe acabar un día, y hasta el cielo dejaría de serlo si hubiera de tener fin, porque la bienaventuranza que nos proporcionase no sería del todo pura y sin mezcla.  La Eucaristía, al contrario, es un don perpetuo que durará tanto como el amor que la ha inspirado.  Contamos para creerlo con una promesa formal.  Jesús sacramentado cerrará la serie de los tiempos, y hasta el fin del mundo se quedará con la Iglesia, sean cuales fueren las tempestades que se desencadenen.
¡Qué felicidad la mía!  ¡Si tengo a Jesús en mi compañía, en mi posesión y en mi propiedad!  Y nadie puede arrebatármelo.  Como el sol, lo encuentro en todas partes, todo lo alumbra y vivifica.  Me seguirá y me sostendrá hasta el puerto de salvación, como compañero de mi destierro y pan de mi viaje.  ¡Oh!  ¡Dulce destierro, amable viaje en verdad el hecho con Jesús en mí!

Et ego illi.  Debo ser para Jesucristo del propio modo que Él es para mí, sin lo cual no habría verdadera sociedad.
Ahora bien: así como Jesús no piensa ni trabaja sino para mí, así no debo yo vivir más que para Él.  Él debe inspirar mis pensamientos y ser el objeto de mi ciencia (si no, no le pertenecería mi entendimiento), el Dios de mi corazón, la ley y el centro de mis afectos.  Todo amor que no sea según Él, todo afecto que de Él no proceda, ni more en Él, ni lo tenga por fin, impide que la unión de mi corazón con el suyo sea perfecta.  No le doy de veras mi corazón, si me quedo con algo del mismo.
Jesús debe ser la soberana ley de mi voluntad y de mis deseos.  Lo que Él quiere, quiero yo; no he de tener más deseos que los suyos.  Su pensamiento debe regular los movimientos todos de mi cuerpo e imponer a sus sentidos modestia y respeto de su presencia.  Lo cual no es otra cosa que el primer mandamiento en acción: Diliges, amarás a Dios con todo tu corazón, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas.
El amor es uno en su afecto y universal en sus operaciones; todo lo guía con arreglo a un solo principio, que aplica a todos los deberes, por variados que sean.
¿Soy enteramente de Jesús?  Es esto para mí debe de justicia aún más que de amor y de fidelidad a la palabra dada, que Jesús ha aceptado y sancionado con sus  gracias y favores.
Jesús me da su propia persona por entero; luego yo le debo dar todo mi ser, mi persona, mi individualidad, mi yo.  Para hacer esta entrega, que renuncie a toda estima propia y final, esto es, a la estima que, sin ir más lejos, me tuviera a mí por fin a causa de las cualidades, talentos o servicios que hubiere prestado.  Con la delicadeza de una esposa, que no quiere cautivar más que el corazón, ni admite más atenciones que las de su esposo, he de renunciar a todo afecto que sólo fuera para mí.
Como no sea para conducirlos a Jesús, único que lo merece, no quiero que otros me profesen cariño.  Dar mi personalidad es renunciar a mi yo en los placeres, ofreciéndoselos a Jesús, es guardar en mis penas para Él solo el secreto de las mismas.  Jesús no llega a vivir en mí sino cuando se trueca en la personalidad, el yo que recibe la estima y el afecto que se me profesa; en tanto no sea así, soy yo quien vivo y no Él solo.
Finalmente, para corresponder al perpetuo don que de su Eucaristía me hace Jesús, debo yo ser siempre suyo.  Los motivos que tuve para comenzar a amarlo los tengo también para continuar amándolo, y aun mayores, porque van siempre creciendo y cada día que pasa urgen más por cuanto todos los días renueva Jesús para mí sus prodigios de amor.
Debo, por tanto, pertenecerle con igual entrega y donación en toda vocación, en cualquier estado interior, lo mismo al llorar de pena como en el tiempo del gozo, en el fervor como en la aridez, así en la paz como en la tentación, en la salud como cuando se sufre; como quiera que Jesús se me da en todos estos estados, debo ser para Él en unos como en otros.
Debo asimismo pertenecerle en cualquier empleo: los diversos trabajos a que su providencia me destina no son más que apariencias exteriores, diferentes formas de vida; en todas ellas se me da Jesús, pidiéndome que por mi parte le haga donación de mí mismo.
¿Quién me separará del amor de Cristo que está en mí y en mí vive impulsándome y apremiándome a que lo ame?  Ni la tribulación, ni la angustia, ni el hambre, ni la desnudez, ni el peligro, ni la persecución, ni la espada; todo esto lo sobrellevaremos por amor de quien tanto nos amó primero.

Puede uno ser para Jesús de tres maneras.
Primero por el amor de la ley, que cumple con el deber y con eso se contenta.  Este amor es necesario a todos, es el amor de la conciencia que tiene por norma no ofender a Dios.  Caben en él varios grados y puede llegar a una gran perfección.
Pensando en lo que para Dios, como creador, redentor y santificador, tendría derecho a exigirnos, es para asombrarse que tenga a bien recompensar este primer amor.  Hácelo, con todo, su inmensa bondad, y el que no practicara más que esta fidelidad al deber llegaría a ganar el cielo.  ¡Pero muchos, triste es decirlo, ni aun esto quieren!…
Viene en segundo lugar el amor de abnegación, que es el de tantas almas santas que en el mundo practican las virtudes de la vida cenobítica: vírgenes fieles, verdaderos lirios entre malezas, solícitas esposas que gobiernan la familia con la mira puesta en Dios y no educan a sus hijos más que para su gloria, viudas consagradas a servirlo en las obras de oración y de asistencia al prójimo; éste es también el amor que conduce al monasterio a los religiosos.  Es grande este amor, libre y tierno; mueve el alma a ponerse a disposición del divino beneplácito, y da mucha gloria a Dios: es el apostolado de su bondad.
Pero por encima de todos campea el amor real del corazón, que es el del cristiano que da a Dios, no sólo su fidelidad y piedad y libertad, sino también el placer de la vida.  Sí; hasta el placer, hasta el legítimo goce del placer de la piedad, de la vida cristiana, de las buenas obras, de la oración y de la Comunión.  Ofrecer en sacrificio a Dios, a su beneplácito, los gozos y placeres espirituales, ¿quién lo hace?
Renunciar al contento, a los placeres íntimos y personales o sufrir amable y silenciosamente para Jesús, único confidente, consolador y protector, ¿a quién se le ocurre semejante cosa?  Pero ¿será esto posible?  Sí; es posible para el verdadero amor.  No consiste en otra cosa la verdadera delicadeza del amor, su verdadera eficacia y hasta diré que su inefable dicha: Superabundo gaudio in omni tribulatione nostra.  Reboso de gozo en medio de mis tribulaciones, exclamaba San Pablo, aquel gran amante de Jesús.
¡Ojalá podamos también nosotros decir: Jesús me basta; le soy fiel; su amor es toda mi vida!

   
San Pedro Julián Eymard

domingo, 19 de febrero de 2012

Novedades del rito en el que el Papa creará 22 nuevos cardenales en la Iglesia.

ROMA, 16 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-
El Maestro de Ceremonias Litúrgicas del Papa, Mons. Guido Marini, explicó algunas de las novedades para el rito del Consistorio que se celebrará pasado mañana, sábado 18 de febrero, en el que serán creados 22 nuevos cardenales para la Iglesia.

En entrevista con Radio Vaticano el 16 de febrero, Mons. Marini dijo que en la liturgia de la Palabra ya no se leerá el salmo responsorial sino solamente el Evangelio.

Otro de los cambios, tal vez el más significativo, se refiere a la entrega del anillo cardenalicio, que antes se hacía en la Misa que se celebraba al día siguiente del consistorio. Ahora se realizará el mismo sábado 18, durante este evento. "De esta manera todos los gestos se han unificado", dijo.

"Además se retomaron dos oraciones muy antiguas que estaban antes en el rito del año 1969, el año aprobado por Pablo VI después del Concilio Vaticano II que sustituirán las oraciones usadas hasta hoy". 

El maestro de ceremonias dijo que las oraciones son "muy bellas en su contenido y fueron escritas en el año anterior al 1000. Son muy significativas por sus textos".

Sobre las razones de las modificaciones, Mons. Marini dijo que "es una mejora. Digamos que después del Concilio Vaticano II se revisaron todos los ritos papales y reformados a la luz de nuevas orientaciones que el Concilio había dado y por consiguiente se actuó sobre la reforma". 

Ahora, continuó, "con el pasar de los años, nos dimos cuenta que se puede aportar algunas mejoras, o ajustes, desarrollando en armonía todo lo que se había hecho en los ritos papales".

Como antesala al consistorio del sábado, en el que también se verán las causas de canonización de siete beatos, los cardenales designados participarán con el Papa de una jornada de reflexión en el Vaticano.

Los nuevos cardenales son (del Vaticano): Mons. Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; Mons. Joao Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; Mons. Manuel Monteiro de Castro, Penitenciario Mayor de la Santa Sede; Mons. Giuseppe Bertello, Presidente de la Gobernación del Vaticano; Mons. Domenico Calcagno, Presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica.

Forman parte de este grupo también Mons. Giuseppe Versaldi, Presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos; Mons. Santos Abril y Castello, Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor); Mons. Edwin Frederik O'Brien, Gran Maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén; Mons. Antonio Maria Vegliò, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para Migrantes e Inmigrantes; y Mons. Francesco Coccopalmerio, Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos; 

Los demás prelados de distintas partes del mundo que serán creados cardenales son: Mons. Giuseppe Betori, Arzobispo de Florencia (Italia), Mons. George Alencherry, Arzobispo Mayor de los Sirios Malabares (India), Mons. Thomas Christopher Collins, Arzobispo de Toronto (Canadá); Mons. Willem Jocoby Eijk, Arzobispo de Utrecht (Países Bajos); Mons, John Tong Hon, Obispo de Hong Kong (China); Mons. Rainer Maria Woelki, Arzobispo de Berlín (Alemania); Mons. Timothy Michael Dolan, Arzobispo de Nueva York (Estados Unidos); y Mons. Dominik Duka, Arzobispo de Praga (República Checa).

Además de estos 18 obispos, el Santo Padre creará cuatro nuevos cardenales mayores de 80 años, que por esta razón no podrán participar en el siguiente cónclave.

Ellos son: Su Beatitud Lucian Muresan, Arzobispo Mayor de Fagaras y Alba Iulia de los rumanos (Rumania); Mons. Julien Ries, sacerdote de la diócesis de Namur y profesor emérito de historia de las religiones en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica); P. Prosper Grech, O.S.A., docente emérito de varias universidades romanas y consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y P. Karl Becker, S.J., docente emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana y también consultor de la mencionada Congregación.

Cardenal electo de Nueva York: Nueva Evangelización requiere incluso martirio.

ROMA, 17 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-
El Arzobispo de Nueva York (Estados Unidos), Cardenal electo Timothy Dolan, afirmó durante la jornada de preparación previa el consistorio del sábado 18 de febrero, que la evangelización en estos tiempos requiere de una vida misionera y difundir la fe con amor, alegría y "perdonen por traerlo a colación, pero también sangre".

Mons. Dolan, uno de los nuevos cardenales elegidos por el Papa Benedicto XVI, señaló durante su ponencia "El anuncio del Evangelio hoy, entre 'missio ad gentes' y Nueva Evangelización" que los cardenales usan sotanas de color rojo escarlata para simbolizar su voluntad de derramar sangre como mártires por la fe, y hacen un compromiso en el consistorio a morir como mártires si fuera necesario.

"(Los cardenales) no somos más que 'medios audiovisuales escarlata' para todos nuestros hermanos y hermanas también llamados a estar dispuestos a sufrir y morir por Jesús", explicó

Durante la jornada de preparación, que se realiza hoy, para el consistorio también participó el presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Mons. Salvatore Fisichella, con un mensaje sobre el Año de la Fe y su significado a la luz de la Carta Apostólica "Porta fidei" de Benedicto XVI.

Mons. Fisichella también presentó las iniciativas de diversos dicasterios vaticanos para la celebración de este Año.

viernes, 17 de febrero de 2012

El Papa: La Iglesia está viva y no tiene miedo a evangelizar.

VATICANO, 16 Feb. 12 (ACI/EWTN Noticias).-
En su discurso esta mañana a un grupo de obispos de Europa y África en el Vaticano, el Papa Benedicto XVI señaló que la Iglesia está viva y no tiene miedo a cumplir su misión de evangelización ante los muchos y graves desafíos del mundo de hoy. 

Así lo indicó el Santo Padre al recibir a los participantes en el segundo simposio de los obispos europeos y africanos, inaugurado el 13 de febrero y dedicado al tema "La evangelización hoy: comunión y cooperación pastoral entre África y Europa".

El Santo Padre explicó que la tarea de la evangelización requiere la oración y el compromiso de todos ya que "es parte integrante de la vocación de todos los bautizados, que es vocación a la santidad. Los cristianos que tienen una fe viva y están abiertos a la acción del Espíritu Santo se convierten en testimonios con la palabra y la vida del Evangelio de Cristo".

El Papa resaltó la necesidad de las relaciones de la Iglesia en África, con sus dificultades, y la que está en Europa, con la que afrontan desafíos comunes sosteniéndose en el lazo común de la caridad.

En ese marco, los obispos deben "tener en cuenta el vínculo esencial entre la fe y la caridad, porque ambas se iluminan mutuamente en su verdad. La caridad favorece la apertura y el encuentro con el hombre de hoy, en su realidad concreta, para llevarlo hacia Cristo y a su amor por cada persona y cada familia, especialmente por los que son pobres y están solos".

Benedicto XVI se refirió luego a las dificultades que enfrentan los obispos, como la indiferencia religiosa "que lleva a muchas personas a vivir como si Dios no existiría o a conformarse con una religión vaga, incapaz de enfrentarse a la cuestión de la verdad y el deber de la coherencia; el peso del ambiente secularizado y a menudo hostil a la fe cristiana" y "el hedonismo, que ha contribuido a que la crisis de valores penetre en la vida cotidiana".

"Síntomas de un grave malestar social son también la difusión de la pornografía y la prostitución. Son ustedes bien conscientes de estos desafíos, que mueven vuestras consciencias pastorales y vuestro sentido de responsabilidad", añadió el Papa.

Sin embargo, esos retos, no deben desanimar a los obispos, sino "brindar la ocasión de redoblar el compromiso y la esperanza que nace de la certeza de que Cristo resucitado está siempre con nosotros".

El Pontífice remarcó luego el papel central de la familia en la pastoral ya que es "la garantía más sólida para la renovación de la sociedad". 

"En la familia que custodia costumbres, tradiciones y rituales imbuidos de fe, se encuentra el mejor terreno para el florecimiento de las vocaciones", dijo, invitando a los participantes en el simposio a prestar una atención particular "a la promoción de las vocaciones sacerdotales y de consagración especial".

Recordando que la familia "es también el centro de formación de la juventud", el Papa subrayó que tanto Europa como África necesitan "jóvenes generosos que, con responsabilidad, tomen las riendas de su futuro".

También exhortó a las instituciones a recordar que el porvenir está en manos de estos jóvenes y por ello es importante "hacer todo lo posible para garantizar que su camino no esté marcado por la incertidumbre y la oscuridad".

"En la formación de las nuevas generaciones la dimensión cultural asume un rol importante (...) La Iglesia respeta cada descubrimiento de la verdad, porque toda verdad procede de Dios, pero sabe que la mirada de la fe puesta en Jesús abre la mente y el corazón del ser humano a la Verdad primera que es Dios".

"De ese modo, la cultura alimentada por la fe conduce a la verdadera humanización, mientras que las falsas culturas desembocan en la deshumanización: en Europa y en África hemos tenido tristes ejemplos", observó el Papa.

"Vuestro simposio os ha brindado la oportunidad de reflexionar sobre los problemas de la Iglesia en ambos continentes. Efectivamente, no escasean y son a veces relevantes, pero, por otro lado, también son prueba de que la Iglesia está viva, de que crece, y no tiene miedo de llevar a cabo su misión de evangelización". 

Finalmente el Papa hizo un llamado especial a los obispos a vivir la santidad personal, que "debe resplandecer en beneficio de quienes son confiados a vuestra cura pastoral y a quien deben servir. Vuestra vida de oración irrigará del interior vuestro apostolado". 

"Un obispo debe ser un enamorado de Cristo. La autoridad moral y la credibilidad que sostienen el ejercicio de vuestro poder jurídico, podrán provenir entonces solo de la santidad de vuestras vidas", concluyó.