lunes, 9 de julio de 2012

SEXTO DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.




Por aquellos días, habiéndose juntado otra vez un gran concurso de gentes, y no teniendo qué comer, convocados sus discípulos, les dijo: “Me da compasión esta multitud de gentes, porque hace ya tres días que están conmigo, y no tienen qué comer. Y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos”. Respondiéronle sus discípulos: “Y ¿cómo podrá nadie en esta soledad procurarles pan en abundancia?” Él les preguntó: “¿Cuántos panes tenéis?” Respondieron: “Siete”. Entonces mandó Jesús a la gente que se sentara en tierra; y tomando los siete panes, dando gracias, los partió; y dábaselos a sus discípulos para que los distribuyesen entre la gente, y se los repartieron. Tenían además algunos pececillos: bendíjolos también, y mandó distribuírselos. Y comieron hasta saciarse; y de las sobras recogieron siete canastos; siendo unos cuatro mil los que habían comido; en seguida Jesús los despidió.


El Cuarto Domingo de Cuaresma presenta el milagro de la primera multiplicación de los panes. El Evangelio de hoy trae otro semejante, en una nueva ocasión que se le ofreció al Señor.

Los milagros que hacía no eran siempre acerca del sustento, para que no fuera ésta la causa de que lo siguiese la multitud; tampoco hubiese realizado este, si no hubiera visto en peligro a esos hombres: si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino.

Ante todo, tengamos en cuenta la devoción con que las turbas seguían a Cristo. Esta gente lo seguía por dos causas principales: la una, por los milagros que hacía sanando los enfermos; la otra, por el pasto de maravillosa doctrina que daba a sus almas.

En resumen, por los beneficios corporales y espirituales. Con estas cuerdas los tenía Cristo tan asidos que, con ser ya tarde y no haber comido ni tener qué comer, no se querían apartar de Él, y olvidados de la comida se entretenían con su amorosa presencia.


El relato nos hace ver la misericordia que tuvo Jesucristo; misericordia de Dios, queriendo con efecto remediar la miseria: Me da compasión esta multitud de gentes, porque hace ya tres días que están conmigo, y no tienen qué comer. Y si los envío a sus casas en ayunas, desfallecerán en el camino, pues algunos de ellos han venido de lejos.

Es propio de la misericordia de Dios conocer minuciosamente nuestras miserias, así como los motivos que tiene para remediarlas, y el peligro que corremos si no las remedia. Y de todo se hace cargo Dios para compadecerse de nosotros y darnos remedio, demostrando que le importa mucho el remediarnos.

Nuestro Señor, para mostrar el cuidado que tenía de aquella gente, preguntó:¿Cuántos panes tenéis?, porque no quiere usar de medios milagrosos para nuestro sustento, cuando se puede hacer por medios naturales.

La respuesta de los Apóstoles fue: Siete, confesando todos su impotencia para remediar la necesidad.

Pero nosotros debemos comprender la inmensa potestad divina, la omnipotencia de Nuestro Señor Jesucristo, porque donde Él está no hace falta dinero, pues con su sola palabra puede dar, no sólo un bocado de pan a cada hombre, sino abundantísimos panes a todos los hombres.

No pongamos, pues, nuestra confianza en el dinero, aunque le obedezcan todas las cosas…, sino sólo en Dios, liberalísimo dador de ellas, y cuya mano está siempre abierta para llenarnos de su copiosa bendición.

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Pidió entonces Cristo a sus Apóstoles los panes que tenían; y ellos le ofrecieron siete panes y algunos pececillos que tenían para su sustento. En lo cual debemos considerar tres cosas:

La primera, la gran pobreza de Nuestro Señor y sus discípulos y el poco cuidado que tenían del sustento de su cuerpo, pues estando en aquella soledad, no tenían, para trece personas y otras que se les llegaban, sino siete panes…

Este ejemplo nos debe avergonzar de la solicitud con que buscamos demasías y regalos en la comida, nos ha de enseñar a contentarnos con poco y ordinario, aunque sea desabrido.

La segunda, es la grande caridad y obediencia de los Apóstoles, porque, en pidiéndoles Cristo los panes, se los dieron sin replicar ni decir que los necesitaban para su alimento.

De aquí se sigue la tercera, y es que, aunque Jesucristo hubiese podido remediar esta necesidad por muchos otros medios milagrosos, quiso aprovecharse del pan que tenían los Apóstoles y pedírselo para que ellos tuviesen parte en la buena obra.

Y lo mismo pasa en las necesidades espirituales, así propias como de nuestro prójimo, porque Nuestro Señor quiere que de nuestra parte ofrezcamos lo que pudiésemos, aunque sea poco, y Él con su misericordia y omnipotencia suplirá lo que faltare.

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Luego tomó Nuestro Señor el pan en sus manos y levantó los ojos al Cielo, dando a entender que del Cielo viene toda buena dádiva, y que el poder que tenía de hacer milagros, en cuanto hombre, también le venía del Padre que está en los Cielos.

Por eso mismo dio gracias a Dios, así por el manjar que tenía presente, como por el que pretendía dar milagrosamente, enseñándonos a ser agradecidos a Dios por cualquier don, aunque sea pequeño, porque basta que lo dé Dios para que lo estimemos, ¡cuánto más dándolo a quienes nada debe ni se lo merecen!

Después bendijo el pan con algunas palabras de oración, con las cuales le imprimió virtud de multiplicarse; porque la bendición de Cristo no es como la nuestra, que solamente pide o desea, sino que es eficaz para hacer lo que dice.

Y hecha la bendición, partió el pan y lo dio a los Apóstoles para que ellos lo diesen a los otros. Y es de notar este hecho: el Señor no dio directamente los panes a la multitud, sino a sus discípulos, los cuales se los dieron a aquélla.

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Con estas circunstancias, Jesucristo nos enseña el modo cómo han de comer los cristianos, cristiana y religiosamente, con las cuatro condiciones que hemos visto:

La primera, con orden y concierto, sentándose cada uno en su lugar, sin competencia; antes bien, escogiendo el último lugar y el más humilde.

La segunda, levantando los ojos del alma al Cielo, teniendo en cuenta que nos mira Dios, para que con esta vista se enfrene la gula y la lengua, guardando la templanza y modestia debidas.

La tercera, con ánimo agradecido y acción de gracias, como quien come de limosna, dada graciosamente por la mano liberal de Dios.

La cuarta es precediendo bendición con oración devota, para que de tal manera coma el cuerpo, que también coma algo el espíritu.

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También hemos de considerar la grandeza de este soberano prodigio, porque milagrosamente se iba el pan multiplicando en las manos de Cristo, en las de los Apóstoles, y en las de los mismos que comían. De modo que, aunque recibiesen poco pan y aunque lo comían, no se consumía, sino que se multiplica, hasta que todos quedaron hartos y muy contentos.

De aquí concluyamos que, cuando nos falten los medios naturales, no ha de faltar la confianza, la cual debe basarse en la promesa que nos hizo Nuestro Señor, diciendo:No seáis demasiadamente solícitos de lo que habéis de comer y beber y vestir, porque esto es propio de gentiles, y vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todo esto. Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura.

Esto se verificó en esta gente, que vino en su busca para oír la doctrina del Reino de Dios; del cual dice el Evangelista San Lucas que les habló largamente; y después les dio copiosamente el manjar corporal, para que se verificase lo que dice el profeta David:No vi al justo desamparado, ni a sus hijos faltos de pan.

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Finalmente, se ha de considerar lo que sucedió acabado el milagro.

Primeramente, Cristo Nuestro Señor mandó a los Apóstoles que recogiesen todo el pan que había sobrado, y recogieron siete canastos llenos; mostrándonos con esto su liberalidad en premiar la voluntad con que sus Apóstoles le ofrecieron los siete panes, volviéndoles por ellos siete canastos llenos de muy buen pan.

Notemos que no son las muchedumbres, que comieron hasta saciarse, las que se llevan los restos del pan, sino los discípulos; lo cual nos enseña a contentarnos con tener lo necesario, que es lo conveniente, y a no pretender más.

Por donde también se ve cómo premia Dios a los limosneros y a todos los que le ofrecen algo por servirle, volviéndoles mucho más de lo que dan; porque dar a Dios no es perder, sino ganar; y, como dice el Libro de los Proverbios, es dar a logro, pues vuelve ciento por uno.

También hemos de reflexionar sobre qué dará Dios en la otra vida, pues tanto da en esta. Dará, sin duda, como Él dijo, una medida buena, llena, apretada, colmada y que sobre, de modo que exceda inmensamente a lo que por Él se hace.

Últimamente, ponderemos la alegría y admiración de aquella gente viendo tan gran milagro; la cual fue tan grande, que, quizás como en la primera multiplicación de panes, se determinaron en sus corazones de alzar a Cristo por Rey, teniéndose por dichosos en servir a tan poderoso y liberal Señor.

Pero como Nuestro Redentor conociese estos pensamientos, los despidió, atajando la determinación de estos hombres, porque no quería honras ni dignidades temporales, enseñándonos con su ejemplo que no busquemos por nuestras buenas obras premios temporales de los hombres, ni apetezcamos dignidades; antes bien, en cuanto sea de nuestra parte, huyamos de ellas e incluso de sus ocasiones.

lunes, 2 de julio de 2012

FIESTA DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.


CABILDO - Por la Nación contra el caos. 





He aquí una fiesta que nos debería ser muy apreciada y que tendría que excitar en nuestra alma grandes sentimientos de gratitud y de amor, porque nos recuerda que Nuestro Señor nos amó, y hasta tal punto que derramó toda su Sangre por nosotros, ofreciéndola a su Padre en expiación por nuestros pecados.

Y, lo que es más aún, este amor incomprensible e infinito se manifestó cuando éramos enemigos de Dios, lo cual se suma a la bondad excesiva del Salvador para con nosotros.

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Figuras de la Preciosísima Sangre

Una de las más llamativas, sin duda, es la sangre del Cordero Pascual, que fue la salvación de los hebreos…

El Ángel encargado de exterminar a los primogénitos de los egipcios dejó a salvo, por orden de Dios, las casas de los hebreos, cuya puerta estaba marcada con esa sangre protectora…

¡Y bien!, exclama San Juan Crisóstomo, ¿qué virtud podría tener aquella sangre? Ninguna… Pero ella figuraba la sangre del Salvador, el verdadero Cordero de Dios…


La sangre de las víctimas cruentas de la Antigua Ley es otra figura, muy expresiva, de la Sangre de Nuestro Señor.

Desde la caída de Adán, el hombre había entendido que para expiar era necesario sangre, es decir, la destrucción o la inmolación de un ser destinado para su uso, especialmente en el mantenimiento de su vida; y entre todos los seres, animales domésticos e inocentes…, de modo que la sustitución por este ser fuese más evidente.

Y fue Dios mismo quien había legislado esta sustitución: Sin derramamiento de sangre no hay remisión de los pecados..., dice San Pablo.

Es por eso que se sacrificaban e inmolaban víctimas inocentes, y se ofrecía su sangre al Señor... Está claro que su sangre, como la del Cordero Pascual, no tenía por sí misma ningún valor o virtud de satisfacer, sino que prefigura la Sangre de Nuestro Señor, que habría de expiar nuestros pecados.

Efusión y derramamiento de la sangre de las víctimas, he aquí otras tantas imágenes proféticas y simbólicas de la Sangre del Salvador, cuyas ondas sagradas eliminan por completo los pecados de la humanidad, desde el pecado de Adán hasta el del último hombre en el último día...


La sangre de Abel, derramada porCaín; la de los Profetas, derramada por losJudíos incrédulos, también es símbolo y figura de la Sangre de Jesucristo,que tuvo que ser derramada por la mano de los impíos...

Pero la sangre de Abel clamó venganza, y la de los Profetas resuena en elcielo,mientras que la de Jesús, clama misericordia y perdón..., laredención del género humano...

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Excelencia y precio de la Sangrede Nuestro Señor

Como desde toda la eternidad Dios vio la mísera y lamentable caídadel hombre, rebelándose contra Él, del mismo modo, desde toda la eternidad, consideró el remedio para estos males. Es así que determinó y aceptó el rescate expiador dela rebelión. Este rescateno es otro que la Preciosísima Sangre desu Hijo.

La Sangre de Jesucristo tiene un valor infinito, porque es el Espíritu Santo quien la ha formado de la sustancia de la Purísima Virgen María..., y en virtud de la unión hipostática, es la Sangre del Verbo de Dios.

Y tal es su valor que una sola gota vale más que todo lo que existe y sería suficiente para redimir miles de mundos.

Lo que aumenta aún más el precio de la Sangre de Nuestro Señor, es el gran amor con que Él se ofreció a su Padre por nosotros.

Derramó hasta la última gota y en medio de las más atroces torturas, para hacernos comprender mejor la magnitud de nuestros crímenes, el precio de nuestra alma, y la grandeza de su amor.

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Aplicación de la Preciosísima Sangre

La Sangre de Jesús tiene un valor infinito, ya que es la Sangre de Dios…, y posee una virtud infinita para la redencióny la santificación de las almas.

Pero es necesario desear que nos sea aplicada para aprovechar de Ella…

En una Carta de noviembre de 2006, dirigida a todos los Presidentes de las Conferencias Episcopales, el Cardenal Arinze, en ese momento Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, exigía la supresión de las traducciones vernáculas erróneas de la fórmula latina "pro vobis et pro multis"en la Consagración del Cáliz.

La frase latina se había hecho, en la gran mayoría de las lenguas, por el equivalente de la castellana: "por todos". La Carta dice:

"Se solicita a las Conferencias Episcopales de los países en donde la frase «por todos» o su equivalente está en uso actualmente llevar a cabo la necesaria catequesis de los fieles sobre este tema durante los próximos dos años para prepararlos a la introducción de una traducción exacta en la lengua vernácula de la fórmula pro multis (es decir, «por muchos»)".


Sin embargo, el Cardenal Arinze agrega que "No hay ninguna duda sobre la validez de las Misas celebradas con una fórmula debidamente aprobada que contenga una expresión equivalente a «todos». En efecto, la fórmula «por todos», correspondería, sin ninguna duda, a una correcta interpretación de la intención del Señor expresada en el texto. Es un dogma de fe que Cristo murió en la Cruz por todos los hombres y todas las mujeres".

Ante todo, señalo que el Cardenal me hace pensar en las reivindicaciones feministas, así como en una cierta presidente…

Dejemos de lado estos reclamos revolucionarios y retomemos el texto del Cardenal: “la fórmula «por todos», correspondería, sin ninguna duda, a una correcta interpretación de la intención del Señor expresada en el texto”.

Entonces, este cambio de sentido muy grave, en la óptica de la "Nueva Teología" no es, obviamente, inofensivo. Permite aceptar la teoría de la redención universal y la visión escatológica de un infierno finalmente inexistente o vacío.

En efecto, el Concilio de Trento, en su Decreto sobre la justificación, Capítulo 3,Los que están justificados en Cristo, dice:

“Mas, aun cuando Él murió por todos, no todos, sin embargo, reciben el beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunica el mérito desu pasión”.

Y el Catecismo de Trento explicita:

XXIV.-: Mas aquellas palabras que se añaden: pro vobis, et pro multis, son tomadas parte de San Mateo y parte de San Lucas, mas la santa Iglesia instruida por el Espíritu divino las juntó, y se ordenan a declarar el fruto y utilidad de la Pasión. Porque si atendemos a la virtud de ésta, debemos confesar que el Salvador derramó su Sangre para la salud de todos, mas si consideramos el fruto que los hombres sacan de ella, fácilmente veremos que esta utilidad no llega a todos, sino solamente a muchos. Por lo cual, cuando el Señor dijo: pro vobis indicó o bien a los que allí estaban presentes, o bien a los escogidos del pueblo judío, como eran los discípulos con quienes hablaba, excepto Judas. Más cuando añadió: pro multis, quiso indicar a todos los demás escogidos, así judíos como gentiles. Y fue muy bien no decir por todos, porque aquí se trataba solamente de los frutos de la pasión, la cual a sólo los escogidos reportó el fruto de la salud eterna. A esto aluden aquellas palabras del Apóstol: «Cristo ha sido una sola vez inmolado, para quitar de raíz los pecados de muchos», y lo que el Señor dijo por San Juan: “Yo por estos ruego, no ruego por el mundo, sino por estos que me diste, porque son tuyos”.

Según el Magisterio de la Iglesia, «Pro vobis et pro multis» son, pues, palabras muy apropiadas para manifestar el fruto y las ventajas de la Pasión; ya que, si bien es cierto que Cristo padeció y derramó su Sangre por todos los hombres, no todos se aprovechan de Ella, sino sólo muchos.

Por lo tanto, hay serias dudas sobre la validez de las Misas (incluso tradicionales) celebras con la intención, supuestamente del Señor, que expresa que Cristo derramó su Sangre por todos los hombres.

En efecto, incluso si el sacerdote pronuncia en la fórmula de Consagración las palabras "pro multis", pero con la intención de "por todos", no consagra, porque no tiene la intención de la Iglesia.

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¿Dónde y Cómo nos son aplicados los frutos de la Sangre de Jesús?

En los Sacramentos. Ellos son como los recipientes y canales de la Preciosísima Sangre, al igual que las ramas del árbol de la vida por las cuales la gracia, que es la savia y el fruto, nos es comunicada.

Hay tres Sacramentos, especialmente, donde los efectos de la Sangre de Jesússon más sensibles:

El primero es el Bautismo. En este Sacramento, en virtud de los méritos de la Sangre de Nuestro Señor, nuestra alma es arrancada al demonio infernal, redimida, regenerada, completamente purificada, marcada por el sello de los hijos de Dios...

Luego, la Penitencia, semejante a un baño sagrado en el que toda nuestra pobre alma es purificada de las manchas contraídas después del Bautismo y adornada con la gracia de Dios…

Una vez más, la Sangre de Cristo tiene una virtud maravillosa, toma la forma de un remedio muy fácil y eficiente, para aquellos que quieran usarlo con los requisitos necesarios…

¿Quién podrá contar las maravillas de la gracia y de la santidad operadas en el Sacramento de la Penitencia, en virtud de la Sangre de Jesús, para las almas bien dispuestas?

¡Cuántas veces, en nuestras meditaciones, hemos deseado encontrarnos en el Calvario, para recibir sobre la cabeza unas cuantas gotas de la Sangre de Jesús!… Ahora bien, en el tribunal sagrado, es como si estuviéramos al pie de la Cruz de Jesús; allí podemos recibir las mismas gracias, conforme a nuestras disposiciones.

¿Por qué tantas almas, al final de la confesión, salen del confesionario como si no se hubiesen confesado?… Sin embargo, la Sangre de Jesús está siempre allí y no ha perdido ningún grado de virtud y eficacia… Pero la rutina, la tibieza, la mala voluntad, las continuas y deliberadas recaídas, impiden los efectos tan preciosos.

Prestemos atención sobre nosotros mismos y, para ser realmente curados de nuestras enfermedades, esforcémonos por llevar siempre a la recepción del Sacramento de la Penitencia un gran espíritu de fe, una contrición sincera, una gran confianza, un amor ardiente y generoso, y, finalmente, gran gratitud a Nuestro Señor que nos ha amado tanto…

Por último, la Eucaristía, que es el mismo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor y que nos es preparado y dado como alimento espiritual y fortaleza principal de nuestra alma…

La Sangre de Jesús es una bebida divina que fortalece el alma fervorosa, la hace feliz y digna del Cielo.

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Conclusión

Adoremos con todo nuestro corazón la Sangre Preciosísima de Nuestro Señor, especialmente durante la Santa Misa, cuando está delante de nosotros, presente en el Altar…

Agradezcamos al Divino Salvador por su infinito amor y por todos los dones, conocidos o desconocidos, que nos ha adquirido con su Sangre…

Digámosle a menudo, con gran y vehemente deseo, pero en un sentido opuesto al de los judíos: ¡Oh Jesús, que vuestra Sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! Que corra sobre nuestra alma y la penetre, para purificarla, fortalecerla, vivificarla, santificarla. Amén.

domingo, 24 de junio de 2012

Encontraron los restos de Juan el Bautista.


Científicos de Oxford podrían haber encontrado restos de Juan el Bautista
ROMA, 24 Jun. 12 / 04:36 am (ACI).- Investigadores de la prestigiosa Universidad de Oxford, en Reino Unido, señalaron que los huesos encontrados en una iglesia de Bulgaria en el año 2010 podrían ser los restos de Juan el Bautista, de acuerdo a las evidencias que poseen hasta el momento.
Según un comunicado difundido por la universidad británica el 15 de junio, una de las piezas óseas encontradas, que corresponde a un nudillo de la mano derecha, data del primer siglo después de Cristo.
Los investigadores expresaron su sorpresa por el hallazgo, aunque indicaron que la sola evidencia de la fecha no puede probar definitivamente que el hueso le pertenecería a Juan el Bautista.
Los huesos fueron descubiertos originalmente por el arqueólogo Kazimir Popkonstantinov, en 2010, durante una excavación en una vieja iglesia llamada SvetiIvan (que se traduce como San Juan), en una isla de Buglaria. El nudillo era una de seis huesos humanos encontrados, que incluyen un diente y una pieza del cráneo.
Los huesos estaban contenidos en un pequeño sarcófago de mármol, bajo el piso de la iglesia, cerca del altar.
El profesor Thomas Higham, quien junto a Christopher Ramsey realizó la prueba de radiocarbono a los huesos, expresó su sorpresa "cuando la datación radiocarbono produjo esta edad muy temprana. Habíamos sospechado que los huesos podrían haber sido más recientes que esto, quizás del tercer o cuarto siglo".
"De cualquier forma, el resultado del hueso metacarpiano es claramente consistente con alguien que vivió a comienzos del primer siglo después de Cristo. Si esa persona era o no Juan el Bautista es una pregunta que no podemos responder definitivamente, y probablemente nunca podremos".
El doctor Hannes Schroeder y el profesor EskeWillersley, ex estudiantes de Oxford, reconstruyeron la completa secuencia genética del ADN mitocondrial de los huesos humanos, para establecer que eran de la misma persona.
Los científicos identificaron que el grupo genético correspondía al que se encuentra más comúnmente en el Medio Oriente, la región a la que pertenecía Juan el Bautista, y que se trataba de un hombre.
Shroeder indicó que "nuestra preocupación era que los restos podrían estar contaminados con ADN moderno. Sin embargo, el ADN que encontramos en las muestras mostró patrones de daño que son característicos de ADN antiguo, lo que nos dio confianza en los resultados".
"Esto no prueba que estos sean los restos de Juan el Bautista, pero tampoco refuta esa teoría, ya que las secuencias (genéticas) que obtuvimos encajan con su origen de Medio Oriente".
Los arqueólogos búlgaros que encontraron los huesos también hallaron una pequeña caja cerca del sarcófago, que tenía una inscripción en griego antiguo que menciona directamente a Juan el Bautista.
Los especialistas estiman que esa caja provino de Capadocia, en la moderna Turquía, y llegó a Bulgaria a través de la antigua ciudad de Antioquía, donde la mano derecha de San Juan habría permanecido hasta el siglo X.
Por otra parte, el investigador Georges Kazan, también de Oxford, a través de un estudio histórico concluyó que a finales del siglo IV, un grupo de monjes llevaron las reliquias de Juan el Bautista fuera de Jerusalén, entre ellas partes del cráneo.
Tras esto, las reliquias habrían permanecido en Constantinopla, a manos de la élite de esa ciudad.
La investigación del doctor Kazan señala que el relicario usado para contener los huesos de Juan el Bautista guarda semejanza con el encontrado en Bulgaria.
Según Kazan, "mi investigación sugiere que durante el quinto o a comienzos del sexto siglo, el monasterio de SvetiIvan podría haber recibido una porción significativa de las reliquias de Juan el Bautista, así como un prestigioso relicario en forma de sarcófago, de un miembro de la élite de Constantinopla".
"Este regalo podría haber sido hecho para dedicar o rededicar la iglesia y el monasterio a San Juan, cuyo patrón o patrones podrían haber apoyado económicamente", señaló.

domingo, 17 de junio de 2012

Un jubilado español de 80 años ha dedicado más de 20 años de su vida a transcribir a mano laBiblia y regalar copias con la finalidad de dar a conocer a Dios y su obra de salvación.


Anciano católico dedica 20 años de su vida a transcribir la Biblia
Jaime Alamar (foto de Alberto Saiz)
VALENCIA, 11 Jun. 12 / 06:15 am (ACI/EWTN Noticias).-
Jaime Alamar, viudo, con dos hijos y cuatro nietos, es un anciano feligrés de la parroquia de Jesús Maestro de Valencia (España) que cada día dedicó un espacio de su tiempo para realizar la transcripción completa de la Sagrada Escritura y, además, dibujar las ilustraciones que la acompañan.
En su proeza ha empleado más de 30 mil folios (páginas) escritas con un bolígrafo de color negro y cientos de colores para las ilustraciones, y ahora continúa haciendo copias aparte de los libros de la biblia, los encuaderna y ofrece gratuitamente a quien se lo pide.
Desde hace 40 años Alamar es voluntario en la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Valencia. Se levanta todos los sábados a las seis de la mañana para ir a la casa de las religiosas y ayudar a lavar los pies y afeitar a los acogidos.
En declaraciones a la agencia AVAN, el anciano destacó la importancia de "ser testigos vivos de Dios, darlo a conocer y hacer el bien, no tengo más meta", señaló y a la vez expresó su preocupación porque "la gente no se entere de que sin Dios estamos perdidos".
El octogenario también ha transcrito la vida de algunos santos como San Juan de la Cruz y San Felipe Neri, de quien es devoto.
En la actualidad, está copiando el tercer tomo del libro "La imitación de Cristo" del beato Tomás de Kempis, del que viene realizando 20 ejemplares a mano debido "a las numerosas peticiones de amigos".
Además, escribe sus propias oraciones en la página final de cada uno de sus libros, que recopila luego en ejemplares individuales.
El jubilado ha confesado que hay personas que le ofrecen dinero por los libros que transcribe, pero que nunca lo aceptará porque "lo único que quiero es dar a conocer a Dios y no hay mejor forma de hacerlo que sin recibir nada a cambio, sólo el bien que hace su palabra".

lunes, 11 de junio de 2012

Primer aniversario del fallecimiento (11 de junio de 2011) de monseñor Marcelo Scozzina.


Homenaje a Monseñor Scozzina
Diario El Comercial (Formosa Capital, Formosa) – Sección Información General – 09.06

Al conmemorarse el primer aniversario del fallecimiento (11 de junio de 2011) de monseñor Marcelo Scozzina, los integrantes del Vía Crucis Formoseño por Postas , han programado una serie de actividades que se pondrán en marcha este sábado y se extenderán hasta el día lunes venidero. Las actividades que se cumplirán en la Iglesia Catedral , Nuestra Señora del Carmen y durante todos estos días se rezará el Santo Rosario, la Santa Misa. Se pondrá a consideración del publico una Producción Audiovisual del Vía Crucis Formoseños y una muestra de fotos a cargo de la fotógrafa y cineasta formoseña Diana Quiroga. Concierto de Música Sacra, a cargo del director de Música, José Antonio Sosa Taboada. Espectáculo de danza, a cargo del Ballet de la Profesora Teresita Donkin y la presentación del Coro Diocesano. Al cumplirse el primer año de la partida a la morada del señor de monseñor Raúl Marcelo Scozzina , la comunidad formoseña lo recordará a quien fuera su primero Obispo Diocesano, benemérito hombre de la Iglesia Católica quien realizó su tarea pastoral con firmeza y constancia, con la sensibilidad de un corazón generoso, un hombre que supo amar a todos y hacerse amar por todos. Un autentico defensor de la vida, la familia y la moral, en un tiempo caracterizado por el relativismo ético, donde los valores humanos están seriamente cuestionados.

Texto completo:

Corpus Christi.


Solemnidad del Corpus Christi
Diario El Litoral (Santa Fe Capital, Santa Fe) – Sección Información General – 10.06

En la solemnidad del Corpus Christi celebramos la presencia viva de Jesucristo en el sacramento de la Eucaristía, sostiene el arzobispo santafesino. Ante una multitud, ayer se rezó la misa frente a la Catedral.

Aumentar la creencia y la fe.


Una celebración que llamó a aumentar la creencia y la fe
Diario El Diario de Cuyo (San Juan Capital, San Juan) – Sección Locales - Por Daiana Kaziura – 10.06
   
‘El mundo tiene necesidad de Dios, de la fe. Y la Eucaristía unida con el amor nos impulsa a la fe y a la caridad‘, manifestó monseñor Adolfo Delgado , ayer durante la homilía de la celebración del Corpus Christi (Cuerpo de Dios). Más allá del frío, los feligreses apoyaron el pedido con sus rezos y participaron intensamente en la misa que duró casi dos horas. Después, formaron parte de la procesión. Las sillas ubicadas en medio de la calle Mendoza , frente a la Catedral, fueron pocas. Por eso, la gente se paró lo más cerca que pudo del altar, para formar parte de la participación en la que se celebra la Eucaristía (ver aparte). Entre ellos estuvieron los más de 50 cuerpos de la Bandera Nacional y la Papal, de diversas escuelas, quienes recibieron un saludo especial. ‘Saludo a los abanderados, que son la juventud que quiere estudiar y prepararse para servir‘, comentó monseñor Delgado.